Un hecho violento y atípico se dio en la cuarta categoría del fútbol de Indonesia este lunes, y tardó apenas unas horas en hacerse viral y en recibir un castigo acorde a la gravedad.
Muhammad Hilmi Gimnastiar, jugador del PS Putrajaya Pasuruan, le pegó una patada en el pecho a Nugraha Adhiansyah, del Perseta 1970 Tulungagung, en el partido que su equipo perdió 7-2.
Con el tanteador 4-0, Hilmi se desentendió de la pelota y le entró duro con los tapones de los botines a su rival. El árbitro lo expulsó y la víctima terminó en un hospital, donde constataron lesiones que no conllevaron peligro de muerte, aunque sí fue necesario darle oxígeno.
La infracción fue tipificada como “conducta violenta” y el Comité Judicial y Técnico resolvió suspender al agresor de por vida, así como imponerle una multa de 2.500.000 de rupias (aproximadamente 27.800 dólares).
“Las acciones del jugador no solo violaron el espíritu deportivo, sino que también pusieron en peligro la vida de otros jugadores, por lo que corresponde un castigo severo”, declaró Samiadji Makin Rahmat, presidente del Comité Disciplinario de la Asociación de Fútbol de Java Oriental (provincia de Indonesia).
La resolución se tomó “para disuadir al jugador en cuestión y enseñar a otros jugadores a no cometer actos similares”, según indicó el comité en un comunicado. Horas antes de emitido, el club había rescindido el contrato del futbolista y se disculpó con los rivales.