Los Seahawks se coronaron campeones de la NFL por segunda vez en su historia al doblegar este domingo a los New England Patriots con un sólido 29-13 en el Super Bowl LX del Levi's Stadium de Santa Clara.
La franquicia de Seattle logró el segundo trofeo de su historia 12 años después del anterior, conquistado frente a los Denver Broncos. Un año más tarde, en 2015, cayó ante los Patriots de Tom Brady y Bill Belichik, y la venganza llegó tras una espera de 11 años.
Cinco goles de campo transformados por Jason Myers, un récord absoluto en el Super Bowl, un pase de touchdown del quarterback Sam Darnold a AJ Barner y una anotación de Uchenna Nwosu tras pérdida de Drake Maye le dieron el triunfo al equipo de Mike Macdonald.
La final fue un reflejo de una temporada casi perfecta de los Seahawks, que sobresalieron con un trabajo defensivo brillante que les permitió irse 9-0 arriba al descanso, momento en el que Bad Bunny se robó la noche con su show del entretiempo.
Ni el susto de Jaxon Smith-Njigba opacó la noche redonda de los de Seattle. El wide receiver de los Seahawks se fue al vestuario con su equipo 12-0 en el tercer período y regresó al juego en el cuarto (con el resultado 19-7) tras ser evaluado por una contusión cerebral durante. Se trata de quien fue elegido como mejor jugador ofensivo de la temporada.
El equipo de New England, que no celebra un título desde 2019, cuando jugó su última final (victoria 13-3 sobre Los Angeles Rams), es el máximo ganador histórico junto a Pittsburgh Steelers, que en 2009 ganó su sexto y último Súper Bowl.