El Consejo de Fútbol Profesional se reunió este martes en la sede de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), donde el presidente Ignacio Alonso informó a los clubes para la homologación de las adjudicaciones de ofertas emergentes del proceso de licitación de los derechos comerciales. En ese punto se votó afirmativamente.

Posteriormente, se trató el reglamento especial de derechos de televisión para el reparto del dinero, sobre un total de 51.200.000 dólares a distribuir entre las instituciones profesionales. Hubo un cuarto intermedio de 15 minutos tras el cual siguieron sin llegar a un acuerdo. Por lo tanto, se pasó a un nuevo cuarto intermedio hasta el viernes a las 14 horas.

Algunos clubes pretenden hacer aportes para repartir responsabilidades con la AUF, y explicaron que no tuvieron el tiempo suficiente para estudiar en profundidad el nuevo contrato.

Llamó la atención la posición de Peñarol, que en principio integró junto a Nacional una comisión en la que acordó cobrar 8.200.000 dólares anuales, pero después votó en contra. Los aurinegros entienden que, si bien duplican los ingresos respecto al contrato anterior, están lejos del 42% que reclamaban los grandes (ronda el 31%) y que otros clubes cuatriplican lo que percibían.

Por otra parte, siguen sin firmarse los contratos de producción audiovisual y streaming entre la AUF y Tenfield, y tampoco llegaron a un acuerdo los cables de Montevideo con la empresa DirecTV, por lo que la final de la Supercopa Uruguaya entre Nacional y Peñarol genera gran incertidumbre.

Por un lado, lo único seguro en cuanto a la transmisión del clásico es que podrá verse por DirecTV y los cables del interior. El resto sigue negociando y se espera que haya un acuerdo antes del partido previsto para el domingo a las 20 horas en el Estadio Centenario.

Además, el contrato de producción todavía no llegó a Tenfield, y el de adjudicación de streaming tiene cláusulas que la empresa aún no acepta firmar. Por lo tanto, no hay certezas sobre las opciones de streaming ni sobre qué empresa producirá la final de la Supercopa Uruguaya, que pondrá en marcha la era del nuevo contrato de televisión.