Enviado a Estados Unidos.

Ramiro es uno de los tantos uruguayos que se fue del país a comienzos del siglo XXI empujado por la crisis económica. Muy joven, con 22 años, decidió partir hacia Estados Unidos para trabajar duro, pagarse la universidad y graduarse. Hoy, lleva media vida en suelo norteamericano y se dio el gusto de tener un restaurante que a diario lo liga con sus raíces.

“A esa edad todo te parece de maravilla, por más que fuera en una crisis económica”, recordó en diálogo con Montevideo Portal, en Miami, donde estuvo alentando a la selección uruguaya por la Copa del Mundo.

Cuando se estaba graduando pudo “abrir un rinconcito uruguayo en Nueva York”. Desde 2010, Tabaré, un local de comida uruguaya, es una de las escalas inevitables para cualquier rioplatense en Williamsburg, un barrio de Brooklyn, al que definió como “una zona muy copada frente a Manhattan”. Hace siete años sumó otro local en Bushwick, ubicado a 15 minutos.

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por Tabare´ Uruguayan Restaurant (@tabarenyc)

“Al comienzo fue complicado, trabajaba muchas horas, pero nos asentamos bien y tenemos nuestra clientela. Tenemos 16 años con uno y siete con el otro”, contó, orgulloso por ese “niño que va creciendo y que es un adolescente”. Ese crecimiento le permitió tomarse más tiempo para viajar todos los años a Uruguay y visitar a su familia.

En Miami, vibró con su primer Mundial y vivió “una experiencia increíble” rodeado de compatriotas. “Para los que nos gusta el fútbol es un sueño cumplido. Poder gritar un gol de Uruguay, ver tanta gente que está fuera del país y juntarnos, es increíble. Es una emoción difícil de describir”, dijo, aún sin saber si estará presente en Guadalajara para el duelo frente a España.