Una jugada encendió la polémica del duelo entre Peñarol y Platense en el Campeón del Siglo por la segunda fecha de la fase de grupos de la Copa Libertadores.

Cuando los carboneros iban cayendo 1-0 tras el gol recibido de Guido Mainero, salieron con todo en busca del empate el cual pudo llegar con una acción que se inició a los 35’.

Tras una buena acción por derecha de los carboneros, apareció un pase para la velocidad de Arezo que cuando fue a patear en el área fue derribado por Eugenio Raggio pidiendo todo el estadio el claro penal que el árbitro Derlis López no pitó.

Allí comenzó la revisión del VAR sobre la jugada y la clara determinación de una pena máxima que debió a ser sancionada. Llamado al paraguayo para ir a mirar el monitor, confirmar la pena máxima, para luego repasar la posición del ariete al inicio de la jugada.

Líneas trazadas, una milimétrica determinación de adelanto de Arezo y la sanción de un fuera de juego que generó la reprobación de todo los hinchas mirasoles y el aplauso de los 1600 simpatizantes del Calamar.