Una de las imágenes que dejó el clásico del domingo fue el saludo entre Diego Aguirre y Maximiliano Silvera, quien se acercó hasta el banco de Peñarol. En ese momento, los suplentes aurinegros se levantaron y se fueron a calentar, evitando tener que saludar a su excompañero que hoy está en filas tricolores.
Aguirre lo saludó aunque “fue un poco raro, pero todo bien”. “Nos saludamos como corresponde. Yo tengo que estar por encima de cualquier situación. La situación es rara y te choca, pero con el máximo de los respetos”, indicó.
“Fue una cosa tan reciente, que sí, fue raro. Pero nada… no estuve con eso en la mente. Ya está, ya fue”, expresó Aguirre, quien cree que “es entendible” que sus dirigidos hayan cantado contra el hoy delantero tricolor en los festejos.
El pase de Silvera directamente de Peñarol a Nacional “causó sorpresa y dolor” dentro del plantel mirasol. “Eso es inevitable. Es una situación muy incómoda para nosotros, y seguramente para Maxi también”, comentó.
Con lo que no se mostró alineado fue con las chicanas, que en este caso también se llevaron a cabo a nivel institucional, desde las propias cuentas del club. “Soy de otra época, de más respeto. No me gusta. Cada vez que ganás salen 200 cosas y a veces se pasa la mano de agresividad y ordinariez.”, expresó.
La Fiera reconoció que no sabía el contexto de la frase “200 veces más grande” que apareció en los pilusos que lucieron los futbolistas, en una clara referencia a un antiguo posteo de Maxi Silvera tras anotar en una victoria clásica, la 200ª del historial para Peñarol contra Nacional.
“En el momento no tenía idea del gorro y pregunté qué era eso. Aparte no me gustaba. Me gusta más otro tipo de gorro”, expresó Aguirre, quien se refirió a la expulsión de Leandro Umpiérrez, quien “estaba triste y amargado por la situación”.
“Si lo ves bien, fue un accidente. Saltó como una situación de juego y cayó arriba de Coates. Queda claro que no tuvo la más mínima intención de nada. Tuvo mala suerte. El reglamento capaz que dice que te tienen que expulsar, y tal vez está bien. Pero debería medirse también la intención”, concluyó.