“El grupo es música para los oídos”, dijo Flavio Perchman minutos después del sorteo de la fase de grupos de la Copa Libertadores 2026. Fiel a su estilo, descontracturado, tomando riesgos y con la sinceridad a flor de piel, el vicepresidente de Nacional expresó el sentir del hincha y de cualquier futbolero promedio cuando conoció a sus rivales, hace dos meses.

Aquel 19 de marzo, cuando las bolillas pusieron en su camino a Coquimbo Unido de Chile, Deportes Tolima de Colombia y Universitario de Perú, el dirigente que se transformó en la cara más visible de la gestión deportiva se animó a decir que “no clasificar sería un fracaso importante”, y nadie cuestionó aquellos dichos. “Volvió el puñito arriba”, agregó.

Por primera vez en el siglo XXI, el Bolso no tenía rivales brasileños ni argentinos en la serie, que se presentaba accesible. Sin embargo, quedó eliminado por octava vez en fase de grupos, como en 2005, 2011, 2012, 2014, 2018, 2021, 2022 y 2025, con un agravante: por tercera vez llegará eliminado a la última fecha, tal como ocurrió en 2012 (seis puntos) y 2014 (un punto).

Los hinchas, que chiflaron cuando finalizó el primer tiempo frente a Universitario, despidieron al equipo tras igualar 0-0 con una silbatina casi tan estruendosa como el cántico “jugadores, la concha de su madre, a ver si ponen huevo, que no juegan con nadie”. Antes, el pedido de “pongan más huevo” y “movete, Bolso, movete” sonaron como antesala de un repertorio hostil.

La caída libre de un equipo que fue derrotado en la Supercopa Uruguaya ante Peñarol, luego perdió el clásico de local y posteriormente terminó séptimo en el Apertura, parece no encontrar fondo. La eliminación de la Copa Libertadores puede ser aún peor, ya que podría sumar otro fracaso en el último objetivo que le presentará el semestre: la Copa Sudamericana.

En la última fecha, el equipo de Jorge Bava recibirá al ya clasificado Coquimbo Unido sabiendo que un triunfo lo meterá en la repesca de la Sudamericana como tercero del grupo B. Si pierde quedará afuera, y si empata necesitará que Universitario pierda con Tolima.

De lograr esa victoria, asegurará participación internacional para el próximo semestre, o al menos un par de partidos contra alguno de los segundos de la Copa Sudamericana por un cupo en octavos de final. Para conocer ese primer cruce, que podría encontrar del otro lado desde San Pablo hasta City Torque, habrá que esperar las posiciones finales, pero las posibilidades son muchas. Seguro no habrá sorteo… ni puñito, ni festejo.