La selección argentina se quedó con 10 jugadores en el tercer minuto de tiempo adicionado de la final de la Copa del Mundo ante España, cuando Enzo Fernández le entró duro al zaguero Pau Cubarsí, lejos de su arco, y se ganó la segunda tarjeta amarilla.
Apenas 11 minutos antes, el mediocampista del Chelsea había sido amonestado por un exceso verbal, luego de protestarle al árbitro esloveno Slavko Vincic, sin razón, una inexistente falta sin pelota de Rodri, capitán español.
Luego de la roja a Fernández, Marc Cucurella se acercó a Lionel Messi para decirle algo. En un momento que no llegó a durar ni medio segundo, el lateral español puso tres dedos sobre su boca, lo que el capitán albiceleste reclamó como posible tarjeta roja.
Ni el árbitro ni los encargados del VAR entendieron que el reclamo de Messi se haya dado en el marco de una discusión, por lo que desestimaron el pedido del capitán argentino.