Luis Aguiar tendrá una nueva experiencia como ayudante técnico de su hermano Carlos, esta vez en Rampla Juniors, que buscará conseguir el ascenso a la Segunda División Profesional tras la histórica caída a la Primera División Amateur.

“Tenemos que armar de cero con lo que haya, con los que quieran venir. Esto es más amor propio que otra cosa. Vamos a armar lo que podamos”, dijo el Canario sobre el plantel del Picapiedra, que no cuenta con ningún futbolista hasta el momento.

Aguiar aseguró que son el equipo “más grande” de la divisional y que “es jodido ir a jugarle a Rampla”, pero que van a poder contratar “muy pocos profesionales que hayan tenido mucha experiencia”.

Vamos a tener que llevar jugadores amateurs y los que quieran estar. El que tenga condiciones y quiera estar y quiera aguantar esa presión va a estar con nosotros”, añadió en diálogo con Quiero fútbol de radio Sport 890.

Fuerte y al medio

Aprovechando que tiene el título de entrenador y que jugó tanto en Peñarol como en Nacional, Aguiar fue consultado sobre el clásico de la Supercopa del pasado domingo, el cual fue “malísimo”.

“Entiendo lo que quiere y sé lo que busca. A veces no sale porque están en pretemporada”, comentó sobre el planteamiento de Jadson Viera, y agregó: “Lo va a encontrar, el tema es que lo deje y tenga el tiempo para hacerlo. Si lo logra, va a ser un equipo competitivo acá y afuera”.

Lógicamente, también se refirió a los insultos que recibió Maximiliano Silvera, quien pasó del Aurinegro al Tricolor sin escalas: “No hay que darle importancia”.

Aguiar consideró que no le influyeron los insultos ni cánticos: “Lo vi entrando con ganas, haciendo lo mismo que hacía en Peñarol. Entró bien”. Sobre las chicanas de los jugadores de Peñarol de “el que no salta es un traidor”, indicó: “Yo por suerte no tuve de esos; si no, los iba a buscar a la casa. No soy más guapo que nadie, pero la falta de respeto a los compañeros no me gusta”.

“Aparte, muchos son muy jóvenes. ¿Cómo ‘esto es Peñarol’ si sos más joven que yo? ¿Cómo un guacho, con todo respeto, le dice algo a Silvera? Como compañero, no servís para nada”, ahondó.

“Veo muchos jugadores que les miro la cara y digo ‘están endemoniados’. Hacen una jugada y ponen cara de ‘estoy en la guerra’. ¿Quién te hace creer eso? Si te comés tres, cuatro goles con uno de Venezuela”, siguió.

Y no paró: “No me gusta ver muchos jóvenes. Primero, están atrevidazos. Jóvenes que no han ganado nada te digan ‘esto es Peñarol’… en Nacional no veo a ninguno de los gurises haciendo eso”.

“Es la gente cercana la que los embala, y después no pasa nada con su carrera y un campeonatito de acá. Eso va de la mano de quien te entrena, de quien esto, de quien lo otro, porque una cosa es motivar y otra hacer creer a alguien que es más que otro porque si”, aseveró.

“Yo, como capitán, los dejo pegados delante de la televisión y la tribuna. Pero no por guapo, para hacer respetar; no me gusta el circo para la gente. Entro al vestuario y no me importa el entrenador, los dirigentes, algo hago. Eso no se hace”, señaló.

“Es una falta de respeto a Silvera” y “ojalá tenga el video para ver después cuántos minutos en Primera División juegan todos esos, si llegan a jugar 100 minutos”.

“Seguramente Silvera lo haya manejado bien. La gente tiene que entender que el jugador de fútbol se cada de la risa. Hacía años que no pasaba y pasó lo mío, y ahora ya van como ocho”, cerró.