La vuelta de semifinales de UEFA Champions League entre Bayern Múnich y París Saint-Germain se puso al rojo vivo por el tempranero gol de Ousmane Dembélé que le permitió al conjunto francés estirar a dos goles su ventaja en el global.
A raíz de eso, los bávaros fueron decididos al ataque en busca de goles que les permitieran igualar la serie, pero se encontraron con un muro defensivo del PSG y, también, con decisiones del árbitro João Pedro Silva Pinheiro que fueron protestadas.
Primero, una mano de Nuno Mendes que le pudo haber costado una segunda tarjeta amarilla, pero que finalmente no ocurrió. Y luego una mano de João Neves dentro del área, que no fue penal.
A la media hora de juego, Vitinha despejó un balón que fue directo hacia la mano de Neves, quien estaba a escasos metros de su compatriota e intentó cubrirse el rostro, momento en el que la pelota rebota en él.
Jugadores, cuerpo técnico e hinchas del Bayern protestaron penal, pero desde el VAR entendieron que no fue.
Uno de los motivos para no sancionarlo fue que no tocó el balón de “manera voluntaria”, como señala el reglamento de la IFAB, así como no consideraron que ampliara el radio de su brazo para dejarlo en una “posición antinatural”.