La salida de Christian Oliva no fue una más en Nacional por varias razones: sentido de pertenencia, historia en el club y actualidad deportiva. En ese club, siempre fue uno de los más destacados.

La historia detrás de su partida al Santos de Brasil fue tan rápida como inesperada, y así lo narraron desde tiendas tricolores a FútbolUy.

El volante se enteró en la madruga del viernes 13 de febrero de la posibilidad por intermedio de su representante, Pablo Bentancur. La oferta económica era irrechazable y lo sabía, por más que la familia estaba muy cómoda en Uruguay y con ganas de quedarse.

El jugador decidió entonces mantener todo en secreto porque su convicción y deseo era estar presente en el duelo del sábado ante Racing; no importaba otra cosa, más allá que el pase estuviera casi sellado.

En silencio llegó al Gran Parque Central sabiendo que era la despedida, mientras en los medios de comunicación ya comenzaba a pulular la noticia.

Jugó como lo venía haciendo hace tiempo: siendo bastión para la consagración de Nacional en el Uruguayo 2025, y a pesar del empate se destacó con su rendimiento.

De regreso al vestuario, tuvo charlas con varios compañeros y una muy especial con Jadson Viera, su entrenador. El DT se tomó unos minutos para un mano a mano con sabor a cierre.

“Gracias por la actitud que tuviste, por jugar y por tu compromiso; fuiste el mejor de la cancha”, comentan que fue el epílogo de sus dichos a Oliva, que marchó a su casa sabiendo que, al menos por un tiempo, no se calzará la casa tricolor. El resto de la historia es conocido…