“Hablé con Zlatan el martes. Me comunicó que no ha cambiado de idea respecto a la selección. Su 'no' sigue vigente”, declaró Lars Richet, el máximo responsable de la selección sueca, cortando así con varios meses de especulaciones respecto a su vuelta.
El ariete de 36 años, que actualmente defiende a LA Galaxy de la MLS estadounidense, se había retirado de la selección tras la última Eurocopa, disputada en Francia en 2016. Desde entonces sólo se volvió a manejar su vuelta tras la clasificación sueca al Mundial de Rusia, sobre todo a partir de algunas declaraciones del propio jugador.
El entrenador de la selección de Suecia, Jan Andersson, se mostró molesto cada vez que le preguntaron sobre el tema y deslizó que jugaría la Copa del Mundo con los futbolistas que lo clasificaron. El 15 de mayo hará pública una preselección y en los primeros días de junio definirá la nómina de 23.
Andreas Granqvist, capitán del combinado sueco, había dicho a un diario local que quería que Ibrahimovic aclarase si realmente quería retornar o no a la selección.
Zlatan había manifestado que, sin él, el de Rusia no sería “un Mundial de verdad”, pero a la luz de los hechos pareció más una estrategia de marketing que un deseo de volver a jugar por su país. En las últimas semanas se supo que firmó contratos de patrocinio con una empresa de tarjetas de crédito para ser su cara visible en Rusia.