Cuando Julieta González pidió un skate para el Día del Niño tenía apenas ocho años y no imaginaba que aquella tabla terminaría convirtiéndose en el vehículo para representar a Uruguay en los principales escenarios deportivos del continente.

“Lo pedí muchísimo y lo rompí enseguida”, recuerda, entre risas, la deportista de 21 años, quien hoy es una de las principales referentes del skateboard nacional y una de las cartas uruguayas para los Juegos Deportivos Sudamericanos (Odesur) de Santa Fe, que comenzarán el próximo 12 de setiembre.

Su historia comienza en Pando, la ciudad donde nació y donde descubrió una pasión que fue creciendo junto con ella. La construcción del skatepark del parque Artigas en 2014 marcó un antes y un después para toda una generación de jóvenes y, especialmente, para Julieta.

“No era algo tan común en Uruguay en aquel entonces. Allí se fundó la escuelita Ruedas Locas, y éramos un montón de niños yendo a clases. Aprendías muchísimo, te prestaban los elementos básicos para practicar y, además, hacías amigos”, recuerda.

Aquella pista se transformó rápidamente en su segunda casa. Entre caídas, nuevos trucos y largas jornadas de entrenamiento comenzó a destacarse a nivel nacional. Los títulos nacionales llegaron uno tras otro, y con ellos la confirmación de que tenía condiciones para aspirar a mucho más.

El punto de quiebre llegó en 2022, cuando recibió una propuesta que cambiaría su carrera. Emiliano Álvez, otro de los puntales del skateboard uruguayo, le planteó la posibilidad de competir en los Juegos Sudamericanos de la Juventud de Rosario.

“No lo dudé un segundo. Quería estar”, recuerda. Lo que encontró al llegar a Argentina la sorprendió. El nivel de las competidoras brasileñas estaba varios escalones por encima de lo que había visto hasta entonces.

“No podía creer el nivel que tenían. No estaba acostumbrada a ver gurisas tan despegadas”, cuenta. Lejos de intimidarse, utilizó esa experiencia como combustible. Durante los entrenamientos previos incorporó nuevos trucos, aumentó su confianza y terminó logrando una actuación histórica.

“En los tres días previos practiqué muchísimo. Fui creciendo y creciendo hasta que terminé tercera y pude subir al podio”, recuerda sobre aquella medalla de bronce en Rosario 2022, un resultado que marcó un antes y un después en su carrera.

“Ese fue el punto de inicio para dar un paso cualitativo muy importante en el alto rendimiento”, agrega.

Meses después llegó otro desafío gigante: los Juegos Sudamericanos de Asunción 2022. Con apenas 17 años, se enfrentó a deportistas de experiencia olímpica y mundialista en una pista muy diferente a las que conocía en Uruguay.

“Fue tremenda experiencia. Competí contra chicas más grandes y con muchísima experiencia”, señala.

A pesar de las dificultades, finalizó en un destacado quinto puesto, confirmando que podía competir de igual a igual con las mejores skaters del continente.

La progresión continuó en 2023, cuando se convirtió en la primera skater uruguaya en competir en unos Juegos Panamericanos, disputados en Santiago de Chile. “Fue un honor abrir ese camino. Ojalá que para los próximos podamos llegar muchas más”, afirma.

El desafío de RAFAELA

Ahora el foco está puesto en una nueva cita continental. En pocos días viajará a Rafaela, donde se desarrollarán las competencias de skateboard de los Juegos Sudamericanos.

“Estamos todos re emocionados. Tenemos tremendo team y venimos preparándonos hace mucho tiempo para esta oportunidad”, contó, refiriéndose a Megan Mc Cubbin y Máximo Guarino, que también competirán por la celeste en la cita. 

Los entrenamientos son intensos y están enfocados en perfeccionar cada detalle de las rutinas. La modalidad street exige dos recorridos de 45 segundos y luego una serie de trucos individuales donde la precisión suele definir las posiciones finales. “Hay que practicar muchísimas veces los mismos trucos para tenerlos seguros y no errarlos en la competencia”, explicó.

Y si hay un recurso técnico que la identifica, es el doble flip, un truco donde la patineta da dos vueltas completas sobre su propio eje longitudinal mientras el skater está en el aire y que se transformó en una de sus principales cartas de presentación. “Es mi truco. A veces me sale mejor que el flip normal”, comentó entre risas.

Julieta sabe que el desafío será enorme. Brasil, Argentina, Chile y Colombia aparecen como las grandes potencias regionales de la disciplina, pero la uruguaya no se esconde detrás de los pronósticos.

“Tenemos chances de entrar a la final”, aseguró. Y cuando llega el momento de hablar de objetivos, no duda ni un segundo: “Sueño con la medalla, quiero una medalla. Me muero por una”.

A pocos días de la ceremonia inaugural, la joven, que comenzó patinando en el skatepark de Pando, se prepara para escribir un nuevo capítulo de una historia que ya la convirtió en una referente del deporte uruguayo. Con la bandera celeste como inspiración y una medalla entre ceja y ceja, González buscará que Rafaela sea la competencia que marque el mejor resultado internacional de su carrera.