Franco Torgnascioli fue una de las piezas importantes de Montevideo City Torque en el triunfo 1-0 ante Tigre en Victoria, por la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana. El arquero mantuvo el arco en cero y, entrevistado en Derechos exclusivos (Radio Uruguay), habló del funcionamiento del equipo, de la arenga previa y también de una historia personal que marcó su carrera: el tratamiento contra el cáncer.
El golero de 35 años reconoció que esperaba tener una noche de mucho trabajo ante un equipo argentino que llegaba con buenos resultados, además de haber eliminado a Nacional. Sin embargo, City Torque logró controlar el partido y se llevó una ventaja valiosa para la revancha.
“Fue muy bueno para nosotros sacar una ventaja contra un equipo que viene muy bien, que está pasando por un buen momento en la cancha de ellos. Un escenario muy bueno para terminar la primera parte de la llave con una ventaja y poder defenderla allá en Uruguay”, explicó.
Torgnascioli destacó especialmente el trabajo colectivo y reveló que tuvo menos intervenciones de las que esperaba. “Creo que el partido estuvo bastante controlado. Me imaginaba teniendo que ayudar mucho al equipo y tuve una noche bastante tranquila. Eso habla bien del trabajo que se está haciendo”, señaló.
Para el arquero, el resultado no fue producto de la casualidad: “Creo que ganamos de forma merecida. No fue un triunfo en el cual te encontraste y se te dio el partido. Creo que merecimos haber ganado”.
Uno de los momentos que antecedió el partido fue la arenga que encabezó junto a Gary Kagelmacher. El arquero explicó que no había preparado un discurso y que simplemente dejó salir lo que sentía.
“Estuvo buena. La verdad que estuvo muy linda, porque se tocaron cosas, la fibra íntima, que te hace mover un poco lo que hablábamos”, contó, y agregó: “Yo no soy de planificar una arenga, me sale lo que me sale del corazón en el momento”.
Según relató, el plantel terminó emocionado después de ese momento antes del encuentro. “Creo que la intensidad y todo lo que metimos no es por la arenga, pero sí que estuvo linda”, aclaró.
Levantarse ante todo
La historia de Torgnascioli también tiene capítulos fuera de la cancha. En la entrevista recordó las dificultades que atravesó desde que dejó su Salto natal para intentar convertirse en futbolista profesional y, entre ellas, mencionó las lesiones y la enfermedad que enfrentó.
“En el camino siempre te vas haciendo fuerte, te van pasando cosas, muchas lesiones, sufrimiento lejos de la familia. A mí me pasó el cruzado cuando estaba pasando por un buen momento. Después tuve cáncer, cuando estaba pasando por un buen momento y te tenés que volver a levantar, volver a pelear el puesto”, relató.
El arquero explicó que esas experiencias hacen que pueda valorar todavía más partidos como el que Torque disputó ante Tigre. “Cuando por ahí vas a jugar partidos de este estilo, que están buenos, que son importantes para un club, es lindo recordar y valorarlo”, sostuvo.
Torgnascioli contó además que todavía continúa realizandose controles médicos y que en noviembre tendrá el último correspondiente al protocolo de seguimiento. “Me queda ahora en noviembre el último control. Son cinco años de protocolo que tenés que controlarte”, explicó.
El arquero reconoció que, pese al paso del tiempo y a que las probabilidades de una recaída son bajas, los controles siguen generándole una fuerte carga emocional.
“Cada vez que abrís un examen, te transpira la mano y las pulsaciones se suben a mil, porque estamos hablando de salud”, confesó. Torgnascioli explicó que el temor aparece incluso cuando los médicos transmiten tranquilidad: “Las probabilidades son bajas, pero siempre está en la cabeza del ser humano ser un poco catastrófico y pensar que justo sos vos el de la mínima probabilidad”.
En ese proceso, aseguró que el fútbol tuvo un papel fundamental para desarrollar la fortaleza mental que necesitó para afrontar los momentos más difíciles. “Yo creo que el fútbol tiene que ver muchísimo. Mi mujer siempre me dice que una de las cosas que admira de mí es la fortaleza que tengo para afrontar los problemas”, contó.
Y explicó por qué: “El fútbol desde chico te va sometiendo a fracasar mucho, a pasar por momentos malos, tenés que levantarte. Al jugador de fútbol lo carga mucho la presión social y todo lo que implica, y eso te hace un poco más fuerte mentalmente”.
Desde su posición, además, considera que los arqueros están especialmente acostumbrados a convivir con la frustración: “Al arquero se lo carga con mucha frustración. Pero para la vida te termina sirviendo, porque te deja una cabeza bastante preparada para el sufrimiento”.