Uno de los nombres más repetidos por los futboleros en la última semana fue el de Folarin Balogun, el delantero estadounidense que fue expulsado en dieciseisavos de final de la Copa del Mundo frente a Bosnia & Herzegovina y que jugó el encuentro siguiente, contra Bélgica, porque su sanción quedó en suspenso tras la intervención de Donald Trump.

Un día después de la derrota 4-1 en Seattle por los octavos de final, el atacante que terminó como máximo artillero del equipo de Mauricio Pochettino con tres tantos, hizo una publicación en redes sociales disculpándose con el público, que estaba ilusionado con ver a su selección entre las ocho mejores del certamen.

“Mi debut en un Mundial… duele esperar cuatro años para competir al más alto nivel de nuestro deporte. Quiero pedir disculpas a nuestros aficionados; no estuvimos a la altura cuando más importaba y los decepcionamos”, escribió el futbolista de 25 años, quien ahora deberá afrontar su cuarta temporada en el Mónaco de la Ligue 1 de Francia.

“El fútbol en Estados Unidos seguirá creciendo; la fe, el talento y la pasión no dejan de crecer, y sé que lo mejor está por venir. El futuro pertenece a quienes nunca dejan de creer; este momento nos da fuerzas. Volveremos”, escribió, y agregó: “¿Por qué no nosotros?”.

Balogun, hijo de nigerianos, juega en Estados Unidos porque nació en Nueva York, casi de casualidad, y a los pocos meses de vida ya estaba en Inglaterra, el país donde creció. Se formó en el Aldersbrook, debutó en Arsenal en 2020 y pasó por Middlesbrough y Stade de Reims, hasta que en agosto de 2023 el Mónaco pagó 30 millones de euros por su pase.