Emiliano Lasa volvió a colgarse una medalla dorada este domingo en el Campeonato Nacional de Atletismo. Con un salto de 7,87 fue el mejor en la pista oficial del Parque Batlle y sumó puntos para el ranking que otorga cupos para los Juegos Olímpicos. En diálogo con FútbolUy, dijo estar “contento con esa marca”.

“Es una marca buena. Si bien los mejores saltos fueron los nulos (uno de ellos 8,10), me deja con ganas de más pero tranquilo porque vamos por el buen camino. Acá en Uruguay nunca pude saltar más de ocho metros. Es una pista bastante difícil para mí. Esta fue mi segunda mejor marca acá. Lo mejor que salté acá fue 7,96 en 2016, antes de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Hoy me estaba sintiendo mejor”, expresó.

“Esto es un puntaje que incluso suma más que el 8,11 de la competencia que tuve en Brasil, que era chica. Esta suma 100 puntos además de la marca. Es un buen puntaje que me va a dejar mejor parado en el ranking. Ahora toca seguir preparándose y afinando cada vez más para el Sudamericano, ya que son puntos importantísimos”, añadió el saltador uruguayo de 31 años.

Lasa buscará además “algún Grand Prix u otra buena prueba que puntúe bien”, e irá también por conseguir “la marca mínima de 8,22 para clasificar directo” a Tokio, lo que significaría estar muy cerca de batir el récord nacional de 8,26 que estableció el 5 de junio de 2018 en los Juegos Suramericanos de Cochabamba. “Creo que en buenas condiciones y en una buena prueba se puede llegar a hacer”, opinó.

De cara al sudamericano, sabe que “hay varios atletas brasileños, colombianos y chilenos que están en buen nivel”. “Ya sé con lo que me voy a encontrar y estoy preparándome para llegar fuerte y en un buen momento”, agregó Lasa, quien ya dejó atrás un 2020 para el olvido en el que llegó a sentirse “un poco desmotivado” tras haber pasado por “una cirugía, dolores, lesiones y con una pandemia en el medio”.

“Se hizo muy cuesta arriba todo pero nunca perdí la esperanza. Por suerte volví bien en el Grand Prix acá. Fue difícil volver porque el cuerpo no estaba preparado para situaciones de mucho estrés como las competencias fuertes. La cabeza mandaba una cosa y el cuerpo no respondía igual, por lo que aparecían contracturas y calambres que hacían más difícil el entrenamiento. Por suerte pude pasar eso. Hoy la competencia fue bastante dura porque éramos siete y fue un salto atrás del otro. El cuerpo lo siente”, concluyó.