Diego Forlán, entrenador de la selección uruguaya, habló con el programa La quinta tribuna de AUF TV tras el 6-1 frente a India en Calcuta, un partido que era “peligroso contra un equipo que no tenía nada que perder y hacía transiciones rápidas, como demostró en el gol”.
“Cuando volvimos del parate [de 40 minutos por tormenta eléctrica], ajustamos y el equipo pudo salir. Fue una fecha espectacular. Estoy muy agradecido con los jugadores y todo el staff por la buena predisposición”, agregó el director técnico de la Celeste.
Destacó el hecho de haber “podido conocer” a sus dirigidos, más allá de que con algunos ya compartió equipo como jugador o entrenador, y con otros tuvo contacto telefónico antes de la gira asiática. Valoró “haber hecho debutar a varios”, por lo que consideró que la gira en Asia “fue positiva por todos lados”.
A modo de balance, dijo haber quedado “muy conforme” y recordó que “no merecíamos perder con Japón” en Miyagi, donde cayó 3-1. “Nos juntamos el día anterior, tuvimos un entrenamiento de una hora el miércoles y el jueves planificamos el partido. Para lo que fue, hicimos un buen partido contra un equipo que lleva mucho tiempo trabajando junto”, recordó.
“Fue un golpe duro que nos hicieran dos goles en un minuto y medio. Podríamos haberlo ganado o empatado. Perderlo, de la manera que lo perdimos, fue un precio bastante caro”, opinó respecto al encuentro frente al combinado nipón.
Con Corea del Sur, rival al que venció 4-1 en Seúl, “era un partido durísimo” ante un rival “con jugadores de mucha jerarquía”. Lo hicimos ver como que no estuviera a la altura, pero no porque no lo estuviese, sino por el partido que hicieron nuestros jugadores y cómo manejaron los tiempos. En un momento podríamos haber estado 6-0”, remarcó, y lamentó como único aspecto negativo la fractura de muñeca de Giorgian de Arrascaeta.
“Traté de venir a disfrutar y a ver lo que me iba a encontrar, porque no es lo mismo cuando entrenás a un equipo que cuando entrenás a una selección. Te encontrás con jugadores de enorme jerarquía y nivel intelectual, técnico, profesional y personal. Eran muchas cosas nuevas. Vine a disfrutar y a tratar de ayudarlos, dándoles las herramientas que ellos vieran que necesitaran”, explicó.
“Una cosa era en los primeros entrenamientos y después en los partidos. A medida que van pasando cosas, ves qué podés aportar, y otras que no. Es una prueba constante, en el día a día, en las charlas grupales e individuales, en las bromas… el liderazgo 360 lo disfruto muchísimo, y me sentí muy cómodo”, concluyó en el cierre de su primera ventana de partidos al mando de la selección uruguaya.