David Terans se encuentra en Fluminense, en el tramo final de la recuperación de una lesión en el tendón de Aquiles, que le impidió jugar en octubre y noviembre en Peñarol. El 2 de enero se presentó en el cuadro carioca, después de diferencias entre su club y los carboneros sobre su rehabilitación, el alta médica y su futuro.

“Ya estoy bien. No he hablado con el entrenador porque estoy entrenando de forma diferenciada. En una semana podré unirme de lleno al grupo y ver las opciones. Si bien el período de pases es corto ahora, en Brasil es un poco más largo y si no jugás siete partidos con tu club, podés salir en cualquier momento”, dijo al programa La mañana del fútbol de El Espectador Deportes. Su intención es “jugar y tener un espacio” para lograr la continuidad que no tuvo en Peñarol.

“Me molestaba un poco la situación”

Sabe que, en su segundo pasaje por filas aurinegras en 2025, no logró su mejor nivel y se mostró “autocrítico”. “Cuando llegué, sé que no estaba bien. Después, cuando me sentía bien, tampoco jugaba. En relación a minutos, no tuve los que esperaba, por diferentes situaciones. Me quedo tranquilo porque cuando me tocó jugar partidos importantes lo hice bien”, dijo.

Contó que “alternaba” y no jugó el clásico del Apertura. “A partir del Intermedio empecé a sentirme mejor y a jugar, y estaba seguro de que en el segundo semestre iba a jugar, pero no fue así. Arrancó el Clausura y no jugué el clásico. Me molestaba un poco la situación porque hice una buena pretemporada y estaba para jugar. Contra Racing fui al banco, infelizmente se lesionó Leo [Fernández] y me tocó entrar y hacer un gol”, recordó.

“Con Leo hablábamos y el deseo era estar todos en la cancha, sobre todo cuando vino Mati Arezo, pero se nos dio una vez sola contra River”, narró Terans, quien nunca encaró a Aguirre por su disconformidad. Valoró del entrenador que, cuando lo utilizaba, le “hablaba, daba confianza y decía que iba a jugar para que no fuera una sorpresa”.

“O jugás por afuera o no tengo puesto”

“Una vez fue a hablarme y me dijo: ‘O jugás por afuera o no tengo puesto’, porque entendía que el puesto era de Leo. Me tocó jugar por izquierda, pero no me quedaba cómodo porque suelo tirarme para el medio o a la derecha, donde tampoco tenía puesto porque estaba el Cangrejo [Javier Cabrera]. La verdad es que no tenía puesto en Peñarol”, lamentó.

“Diego tiene 11 o 12 jugadores y les da la confianza. Después, trata de darles chances a los del banco, pero muere con sus jugadores”, dijo. “Un par de veces hablé con Diego y cuando pasó el tiempo era David o Leo. Y Leo es el mejor jugador del fútbol uruguayo”, reconoció.

“Creo que podíamos jugar juntos, pero ya no importa lo que yo piense. Diego nunca lo vio posible y se respeta porque es un tipo que le ha dado mucho a Peñarol. El hincha se quedó con la sensación de que podía tener más minutos y no los tuve. Fueron 1.400 minutos, siete goles y cinco asistencias”, resumió.

“Estaba para jugar y nunca fui opción real”

“No me cuidaron muy bien, pero se respeta porque dio resultados. Ganamos el Intermedio y la Copa Uruguay, y fuimos finalistas del Campeonato Uruguayo. Creo que fue un buen año, más allá de que quedó marcado por un partido y terminamos perdiendo”, agregó.

“En el tema de minutos no me sentí cuidado. Por algo fui a Peñarol y me convencieron de ir. La intención era jugar con Leo. En teoría iba a disfrutarlo y aprovecharlo”, dijo, y recordó sus charlas con Ignacio Ruglio, quien siempre le “hablaba con el deseo de que volviera”.

“A título personal no se dio como esperaba, pero en un momento sentía que estaba para jugar y nunca fui opción real, pero seguía entrenando como un profesional y tratando de sumar desde donde me tocara”, añadió Terans, quien pensó en salir del club a mitad de año y hasta desechó una opción de México. Se quedó “por un tema de respeto, sobre todo por todo lo que hizo Nacho para que volviera”, aunque “sabía que era muy difícil seguir ganando minutos”.

Por último, dijo no estar sorprendido por la decisión de Maximiliano Silvera de firmar con Nacional. “Sabía que quería renovar en Peñarol, pero no llegó a los números y también necesitaba un pase importante. Nacional apareció como opción y la tomó. Son decisiones de él. Va a cargar con todo el peso que conlleva, pero lo hizo muy consciente y con responsabilidad”, dijo.

“Mi relación con él no va a cambiar. Sé que hay compañeros que se enojaron, más allá de seguir yo en Peñarol o no, pero tengo una excelente relación. No es que lo vea bien, pero fue una decisión consciente. Cuando estuvo en Peñarol se entregó al máximo. Él y Agustín Canobbio fueron los jugadores a los que más vi cuidarse con el entrenamiento y las comidas”, concluyó.