Pablo Prigioni es uno de los mejores bases de la historia del básquetbol argentino, y pensar en un sustituto para la selección es algo que ya genera cierto temor en los entrenadores de la vecina orilla. Desde 1999 juega en España, y nunca bajó el nivel en Fuenlabrada, Real Madrid y Caja Laboral, equipo al que defiende actualmente y con el que llegó a semifinales de la última Liga ACB.

A los 35 años, cuando muchos ya piensan en pegar la vuelta a su país natal, al experimentado jugador se le presenta una posibilidad única e impensada. Los Knicks de New York se interesaron en él y le pagaron los pasajes para que viaje a Estados Unidos con el objetivo de tener una reunión con el manager Glen Grunwald.

El equipo que juega en el Madison Square Garden quiere un base cerebral que pueda ponerle control a las ofensivas, ya que Carmelo Anthony y Amare Stoudamire brillan pero son demasiado anárquicos, como la mayoría de los goleadores de la mejor liga del mundo.

Otra de las alternativas que manejan los Knicks para ese puesto es el canadiense Steve Nash, de 38 años, aunque creen que su llegada podría quitarle protagonismo a Jeremy Lin, el base estadounidense de origen chino y 24 años que fue una de las revelaciones en la última temporada..

Si el elegido es Prigioni, sería el debutante más veterano en la historia de la NBA y estiraría la lista de argentinos que jugaron allí a nueve, sumándose a Ginóbili, Luis Scola, Andrés Nocioni, Carlos Delfino, Fabricio Oberto, Walter Hermann, Rubén Wolkowysky y Juan “Pepe” Sánchez.

Además, abriría la posibilidad para que Jayson Granger pueda jugar en Caja Laboral, uno de los clubes más fuertes de la ACB española. El uruguayo no seguirá en Asefa Estudiantes de Madrid, y entre los clubes que lo pretenden aparece el que, hasta hoy, cuenta en sus filas con Prigioni, aunque no sabe si lo tendrá para la próxima temporada.