Andrey Santos será titular en el mediocampo de Brasil esta noche frente a Bolivia en El Alto, en el cierre de las Eliminatorias. El volante central del Chelsea está en los planes de Carlo Ancelotti, que quiere evaluar caras nuevas pensando en la Copa del Mundo. El potencial lo tiene, y atraviesa un buen momento tras algunos lapsos de crisis.

El propio jugador lo reconoció a Globo esporte. A sus 21 años lleva cuatro jugando en primera división, aunque con suerte dispar. Fue campeón sudamericano sub-20 en 2023, se burló de Uruguay con un “se busca rival” tras ganarle el título a la Celeste y meses después Israel lo eliminó en cuartos de final del Mundial juvenil que conquistó el equipo de Marcelo Broli.

Brilló en Vasco da Gama en 2022, lo compró Chelsea a comienzos de 2023 y volvió a cederlo a su club de origen. A mediados de ese año empezó la pretemporada con el cuadro de Londres, donde no tuvo lugar, y fue al Nottingham Forest, pero apenas disputó dos partidos en un semestre. A comienzos de 2024 recaló en Estrasburgo, también a préstamo, y recuperó la continuidad y las ganas de seguir jugando.

A mediados de 2024 se le renovó el préstamo en el equipo francés, fue titular y Chelsea optó por volver a utilizarlo a partir del Mundial de Clubes que ganó. Su presente llamó la atención de la selección brasileña y contrasta mucho con los inicios en Europa. Él mismo valora haber protagonizado la “mejor temporada” de su corta y ascendente carrera.

“Llegué muy joven, entré directamente a la pretemporada con el Chelsea y fue un golpe de realidad. En Brasil estaba acostumbrado a una rotación completamente diferente. Volvía a casa pensando que no sabía jugar al fútbol, ??por la diferencia de intensidad y ritmo. Tuve un buen desempeño en la pretemporada, pero opté por ir cedido. Desafortunadamente, tampoco jugué. Fue un proceso difícil, pero maduré mucho”, recordó Andrey.

“Todo jugador que llega joven a Europa acaba sufriendo. Creo que fue otro período de adaptación. Intenté mantener la cabeza fría, independientemente del equipo. Lo más difícil fue el mismo juego. Todo, entrenar y jugar, es a una alta intensidad todo el tiempo. Cambia después de dos o tres meses, cuando te adaptas al ritmo inglés, al fútbol de la Premier League. Lo asimilas. Empiezas a mostrar tu verdadero potencial. Hoy siento que me adapté”, contó.