Sebastián Abreu, entrenador de Xolos de Tijuana, explicó su decisión de rechazar la posibilidad de dirigir a Nacional cuando el club lo fue a buscar tras la salida de Jorge Bava y antes de contratar a Daniel Carreño.
“Obviamente, cuando viene el llamado de Flavio y Vairo, te sacude todo porque es lo que soñás toda la vida. Es imposible que no te sacuda. Es imposible no verte cumpliendo ese sueño al costado del Gran Parque Central, pero uno tiene que ir madurando con el tiempo”, dijo el Loco, en el programa Polideportivo de Canal 12, sobre sus charlas con Perchman y Vairo, vicepresidente y presidente de la institución tricolor respectivamente.
“Hay que madurar en la razón con la pasión. Normalmente en mi vida fui muy criticado porque ‘siempre ponía la pasión por encima de razón’. Llega un momento en el que tenés que tener ese raciocinio”, argumentó el entrenador.
Y priorizó mantener su ciclo en México: “Los entrenadores nos quejamos e instalamos que no nos dan los tiempos para trabajar, desarrollar y marcar un sentido futbolístico. ¿Y después, cuando a la primera de cambio te surge una posibilidad mejor entre comillas, te vas y dejás el barco en la mitad del mar?”.
“Tenía que prevalecer la coherencia. Si me están dando todo, me armaron todo y estamos en una comunión muy buena entre el dueño del club, mi equipo y yo, no era decirle no a Nacional; era no darle la espalda al que me abrió las puertas y me está haciendo crecer y consolidar como entrenador, y me está dando un espacio”, continuó.
Abreu admitió su desazón: “Con el dolor del alma y, como le dije a Flavio, con lágrimas en los ojos, no podía darle la espalda a Xolos. Los dos, Vairo y Flavio, me dijeron que dirían que ‘no’ si estuvieran de mi lado”.
Y reconoció que pensó tanto la decisión que incluso se imaginó dirigiendo a Nacional: “¿Cómo no vas a dudar? Cuando hay sentimientos, es imposible ser tan tajante. Como al principio era un rumor, la dejé ahí; cuando te llaman, te cae la ficha y te sacude. Es una decisión personal; puedo hablarlo con muchas personas, pero el que lo siente es uno. Mi espíritu viajó y ya estaba en el Parque, en Los Céspedes y tratando de revertir la situación, aunque físicamente estaba en Tijuana, pero tenés que poner los pies sobre la tierra”.