Luciano Rodríguez, delantero de Liverpool, brindó una extensa entrevista al programa Triple W, de Aweno TV, en el que habló desde el 1-1 contra Nacional del pasado domingo hasta sus comienzos en el Cosmos Corinto, el club de baby fútbol en el que fue campeón la mayoría de los años jugando con su hermano, Emiliano, actual jugador del Atlético Goianiense.

“Después él se fue a vivir con mi padre y cambió de club. Después volvimos a jugar juntos en Bella Vista, y en quinta nos separamos y cada uno hizo su camino. Él fue a Boston River y yo a Progreso. Como en sub-16 tuve un problema en la espalda y estuve un año sin jugar, no llegué a los minutos y tenía el pase en mi poder”, recordó, y contó que fue al equipo gaucho a probarse por consejo de un amigo. Ocho meses después estaba en el plantel principal.

“Había dejado el liceo. No hagan eso”

Por entonces, su rumbo no estaba definido. Fue claro al responder cuando le preguntaron qué hubiese sido de su vida si no era futbolista. “No me veía futuro. Había dejado el liceo a temprana edad. No hagan eso porque es importante estudiar. Mismo en el club me exigían que siguiera con los estudios, pero era rebelde de chico y lo dejé tempranamente”, dijo.

“Tuve la suerte de que me ascendieran a Primera con 16 años, y en Primera es otra cosa. Me dije: ‘Tengo que dedicarme a esto sí o sí, porque no tengo otra opción’. Estudios no tenía”, recordó Luciano, quien contó que hace un mes y medio empezó a estudiar inglés. “Cuesta, como todo comienzo, pero después uno se acostumbra”, expresó.

Orgulloso de su origen en La Teja, dijo que se mudó hace un par de años, pero vuelve seguido de visita “porque la abuela vive ahí”. Actualmente vive con su madre, que volvió a compartir vivienda con él desde que su hermano Emiliano partió hacia Brasil con su tío, “un pilar muy importante” en su carrera y “el hincha número uno”.

Entre las redes, los comentarios y el trabajo mental

Su entorno fue clave para mantener la cabeza sobre los hombros cuando su nombre estaba en el tapete durante el período de pases, así como el trabajo de coaching que lleva adelante desde 2021. “Tenía ansias de saber lo que iba a pasar, pero ahora ya estoy 100% enfocado en el club, que se viene la Copa Libertadores para sumar experiencias y el Campeonato Uruguayo, que tenemos que defender el título a morir”, expresó.

“Hay que saber separar las cosas y los momentos, y mantenerse enfocado en lo que estás haciendo en el momento. Uno es deportista las 24 horas del día y hay que cuidarse en eso, aunque a veces la mente te juega una mala pasada. Mi entorno, mi familia y mis amigos, me apoyan en todo”, dijo, y recalcó la importancia de dos amigos que son su “cable a tierra”.

El trabajo mental también sirve para cuando está adentro de la cancha. “Los rivales tratan de hacer su juego, y nosotros el de nosotros. Es normal que haya roces, pero también hay picardías que tratan de desenfocarte y en eso se trabaja. Si uno está centrado en lo que tiene que hacer, no hay nada que te desenfoque”, explicó.

El plato más habitual, Suárez y Guastavino

La disciplina para llevar adelante su carrera está presente en todo momento. “En la alimentación me cuido bastante. Hay tentaciones que son difíciles de evitar, pero trato de ser muy profesional en ese tema. Cuando salís del país descubrís cosas que te hacen superar. Lo que como dos o tres veces por semana es salmón con fideo integral y ensalada”, contó.

Definido como “plenero a morir” en términos musicales, dijo que el mejor estadio en el que jugó es el de Corinthians, y reconoció que su ídolo de la niñez es Luis Suárez. “Para la generación que crecimos viéndolos a él y a [Edinson] Cavani, Luis es el que más nos representa por su resiliencia, su historia, lo que hizo por nuestro país y las alegrías que nos dio. Lo conocí cuando se subió al bondi en el festejo de la sub-20. Justo pasamos por la rambla y se subió. Tiene una humildad tremenda. Me hubiese encantado hablar con él”, dijo.

Otro jugador importante en su carrera es Diego Guastavino, con quien fue compañero en su última temporada en Progreso. Lo nombró cuando le consultaron por la pegada que tiene. “Me enseñó Diego en Progreso, en 2022. Nos quedábamos después de la práctica a entrenar tiros libres y me acuerdo que contábamos siete u ocho pasos, estando cerca de la barrera, e intentáramos que bajara. Ahí le fui agarrando la pegada”, recordó.

Leo Fernández, las promesas y la vuelta a Progreso

En un rápido ping pong de preguntas y respuestas, eligió a Marcelo Broli entre los entrenadores que lo dirigieron, y reconoció que le “encantaría seguir aprendiendo” con Marcelo Bielsa cuando le consultaron por quién le gustaría ser dirigido. Sobre un jugador con el que quisiera compartir cancha, fue claro: Leonardo Fernández.

Respecto a jóvenes talentos que les ve futuro, eligió rápidamente a un compañero de Liverpool y a uno de la sub-20 campeona del mundo: “A Renzo Machado lo veo con muy buena proyección y muy enfocado en lo que hace. Si sigue así va a llegar muy lejos. Lo veo en el día a día y es diferente, aunque en los últimos partidos no ha podido demostrarlo. Es chico y le falta por aprender, como todo jugador cuando empieza, pero se le ve el compromiso, las ganas y la disciplina. El otro es Anderson Duarte, con unas condiciones tremendas, la confianza que se tiene y un talento puro, natural. Lo admiro y se lo dije”.

Por último, recordó con mucho cariño a Progreso, y dijo que le gustaría volver en algún momento. “Era todo a huevo, a garra. Es un club que es así, y me formé de una forma aguerrida por lo que era el club”, contó. “Me dio las herramientas y gracias a Dios hoy estoy acá”, concluyó.

No estoy llorando, se me metió una "??????????" recordando al Gaucho en el ojo ??

Te esperamos ???? ????????, @luchorodr24 ?? pic.twitter.com/u2BmN0gKjh

— C. A. Progreso (@ProgresoOficial) February 27, 2024