Sebastián Eguren, mánager deportivo de Nacional, lamentó este viernes la final de la Supercopa perdida por el Tricolor el pasado domingo ante Peñarol porque “era el primer objetivo en el año”.
“Es lo primero que hay que asumir como negativo. Lo pusimos en el calendario como uno de los primeros objetivos”, dijo, y añadió: “En los clásicos no hay favoritos. Por más que llegues puntos arriba o abajo, pita el juez y estamos todos parejos”.
“El planteo del cuerpo técnico era jugar una final similar a la que habíamos jugado, cuanto a la estructura. Nacional controló el partido, pero no tuvo profundidad para generar chances de gol; eso te deja un gusto amargo”, comentó.
“El equipo tuvo una gran respuesta física, estuvo por encima del rival. Eso quiere decir que nos preparamos bien”, agregó en diálogo con el programa 100% Deporte de radio Sport 890.
Con respecto a ese “favoritismo” previo, ahondó: “El club hizo un esfuerzo grande para mantener el equipo que es el actual campeón uruguayo y las incorporaciones que llegaron fueron de mucha calidad, dan un salto de calidad. No dimensionamos que [Agustín] Rogel haya vuelto con 28 años del Hertha Berlín”.
Novela sin final
Lógicamente, Eguren se refirió a todo lo que se vivió el domingo alrededor de Maximiliano Silvera, quien hizo su debut oficial con la camiseta de Nacional tras tomar la decisión de pasar de Peñarol al Bolso sin escalas.
“No es algo que ocurra, pero lo vivo con natural porque termina siendo la sal y pimienta del fútbol. Lo que sí no voy a estar nunca es con el tipo de expresiones que he escuchado estos días de gente profesional”, indicó.
Y complementó: “Del resto: dirigente, hinchas o el que sea, es parte. De los profesionales, no lo entiendo, no lo comparto y me parece peligroso”
“Es un tema personal porque fui futbolista durante 19 años y entiendo la profesión, con mucho respeto por los colegas y responsabilidad, porque sino no entiendo cuando pasa, por ejemplo, cuando en aquel clásico el funcionario que se fue lesionado vi la preocupación de todos, y el otro día al arquero de Peñarol le explotaban las bombas arriba de la cabeza y no escuché una sola declaración de nadie de Peñarol”, señaló.
“Los profesionales tenemos que bajar la bocha. Son decisiones. El cuidado es antes, no después”, dijo.
Con respecto a los cánticos de los jugadores aurinegros de “el que no salta es un traidor”, expresó: “No la comparto, pero capaz que es en el contexto de cuando uno grita en una cancha. A lo que voy es cuando uno se sienta en un micrófono y puede pensar, ahí es realmente responsable de lo que dice”.
“Es un futbolista top para el fútbol uruguayo, porque si pasa tiempo y se sigue conversando al final era importante. Eso nos deja muy tranquilos”, finalizó.