Montevideo Wanderers lanzó la iniciativa “Cuna de leyendas, legado de su gente”, que consiste en que cada socio e hincha bohemio pueda inmortalizar su nombre, el de su familia o algún ser querido en el Parque Alfredo Víctor Viera.
Los fanáticos de la institución del Prado podrán dejar su huella en una placa conmemorativa de acero inoxidable, que quedará colocada de forma permanente en el estadio del club.
El muro, donde se colocarán las placas, se levantará en la tribuna Saporiti, exactamente camino a la casona ubicada en el estadio. Si bien la intención inicial era realizar estos reconocimientos en otro sector, se priorizó hacerlo en un lugar visible, iluminado y a la vez seguro para que no corra riesgo de ser estropeado por algún parcial.
La idea surgió por parte del contador Federico Comas y Deborah Cáceres, funcionarios de la administración del club. Ya se llevan encargadas 169 placas y el objetivo es llegar a 200. Si bien el club tenía previsto que los cupos fueran limitados, la cantidad de público que mostró interés llevó a cambiar la decisión.
Las primeras 100 placas tuvieron un valor de 150 dólares. Como ya se superó esa cifra, a partir de ahora valen 200, tal como estaba previsto. El valor incluye el grabado del nombre, la producción y la colocación. La intención es que cada hincha pueda dejar una huella permanente en el Viera y, al mismo tiempo, colabore con el club.
Para reservar su placa, el hincha deberá completar un formulario, al que accederá una vez que solicite su lugar. El simpatizante que se asegure su placa también podrá pedir una réplica para llevar.
En un principio, la administración presentó muchas ideas y se analizó cuál era más viable. El presidente de la institución, Jorge Barrios, el presidente de la comisión de marketing, Gabriel Grasiuso, y el arquitecto a cargo autorizaron el proyecto, que posteriormente fue aprobado en directiva.
“Al principio fue un sueño que surgió en administración, y desde lo institucional nos dieron para adelante”, contó Deborah Cáceres en entrevista con FútbolUy.
Una vez aprobado el proyecto, Wanderers le envió la invitación a los socios por interno y Cáceres fue la encargada de llamar uno a uno a todos.
El primer día se contactó con 500. “Al principio no había respuesta tan rápida a las dudas de los socios, dado que el proyecto recién se estaba iniciando y también dependía de las respuestas que nos daban el arquitecto y el encargado de hacer las placas”, comentó Cáceres, quien reconoció que eran tantos los mensajes que “muchas veces demoraba algunos días en contestarle” a los hinchas.
El proyecto empezó como una iniciativa con objetivo económico (ante la difícil realidad del club) y terminó siendo lo emocional lo que quedó como prioridad. “Tiene un costo hacerlo. Hay que construir y mandar a hacer las placas. Todo tiene un costo. La ganancia es mínima. Lo hacemos más por amor al club que por otra cosa”, dijo Cáceres.
El objetivo de la movida es “reflotar el cariño y la unión por un club muy familiar como Wanderers”, en el entendido de que “el amor se nubla por momentos, por aspectos económicos o resultados deportivos”, comentó.
“Fue paso a paso. Primero, Federico se reunió con el arquitecto, que fue a ver la tribuna y nos dio el ok. Después, nos dieron el ok en directiva y nos reunimos con el muchacho que hace las placas para ver cuál material era mejor y si era viable por la oxidación respecto al clima. Fue todo muy pensado”, contó.
La encargada de la administración del club reconoció que tomó un libro de la historia de Wanderers, que estaba en la institución, y apeló a este “como diccionario”, teniendo en cuenta que muchos hinchas quieren homenajear a quienes pasaron por la institución en siglos pasados y difícilmente este tipo de información aparece en Google.
El club puso un límite de caracteres ante algunas situaciones particulares y pintorescas que se dieron, con hinchas que pretendieron aplicar una extensa frase en la placa: “Hay gente que quiere poner todo en una oración gigante y no queda estético; por eso, pusimos límite de caracteres. Lo que queremos lograr no es un diario, sino un homenaje vivo. Queremos que sea un legado y no una biblia”, mencionó.
“Al club le hacía falta ese amor, que vemos que está, pero se olvida por temas económicos y deportivos. El fútbol mueve emociones, pero que mueva para bien”, continuó.
La intención de Wanderers es, a futuro, contactarse con figuras que pasaron por el club, como Fernando Muslera y Óscar Washington Tabárez, entre otros, para que estos tengan su lugar con alguna placa. “La idea es escribirles, pero vamos a esperar a que esto sea más masivo. No pueden no estar”, concluyó Cáceres.