En una noche intensa de Copa Libertadores, Fernando Muslera volvió a demostrar toda su jerarquía: fue figura determinante en el empate 1-1 entre Estudiantes de La Plata y Flamengo en La Plata, con intervenciones clave que sostuvieron a su equipo.
El momento más destacado de su actuación llegó con una doble atajada espectacular en una misma jugada, con la que evitó lo que parecía el gol del conjunto brasileño. Esa acción fue decisiva para mantener el resultado y terminó de desatar el reconocimiento de los hinchas.
Tras el encuentro, el arquero se mostró emocionado por el cariño recibido: “Es la segunda vez que me gritan ‘uruguayo, uruguayo’, y eso es puro cariño”, expresó. Además, agregó: “Hace mucho que no estaba en el club, y recibir una ovación es muy lindo”, en referencia a una noche que lo volvió a poner en el centro de la escena.
Muslera también hizo foco en el respaldo que encontró desde su llegada: destacó que Estudiantes confió plenamente en él desde el primer día, algo que considera clave para su presente. “Estoy contento de poder ayudar con lo que uno aprendió en tantos años”, afirmó.
En esa misma línea, valoró el trabajo interno que lo ayudó a recuperar su mejor nivel: “Me empujaron, me hicieron rejuvenecer”, señaló sobre el aporte del entrenador de arqueros y sus compañeros del puesto. “Me pusieron física y mentalmente al 200% y me devolvieron al radar de la Selección”, añadió.
En clave celeste, el golero dejó en claro que mantiene intacta la ilusión de volver a defender a la Selección de Uruguay: “Volví a sentir el fuego de competir después de cuatro años. Ahora ya me metí en el lío, y estoy para dar todo”, aseguró. Incluso, proyectó: “Si el entrenador [Marcelo Bielsa] considera que debo ir al Mundial, será otra felicidad”.
Además, resaltó el peso de jugar como local: “Todos los equipos que vienen acá saben que se van a encontrar con un equipo copero, con garra. La gente marca una diferencia grande”, comentó.
Sobre el final, fue consultado por la polémica pausa de hidratación impulsada por la Conmebol y el escaso tiempo añadido. Sin vueltas, respondió: “No son reglas que imponga yo. Hay un poco de show en todo eso, porque te meten un micrófono ahí. Tampoco hace tanto calor como para parar”.