La designación del Alvaro Danza como presidente de ASSE viola todas las normas aplicables en materia de transparencia y prevención de conflictos de interés en la función pública, en un grado que hacen insostenible su continuación en el cargo. Veamos qué dicen algunas de esas normas:
El Art. 200 de la Constitución dice que los miembros de los Directorios o Directores Generales de los Entes Autónomos o de los Servicios Descentralizados, no podrán “ejercer simultáneamente profesiones o actividades que, directa o indirectamente, se relacionen con la Institución a que pertenecen”. ¿Lo hace el presidente de ASSE? Sí, lo hace.
El Artículo 31 de la ley 19.823, que es el Código de Ética en la Función Pública, prohíbe a los funcionarios públicos “ejercer su función con relación a las actividades o entidades privadas a las que se encuentren vinculados profesional, laboral o familiarmente o mediante cualquier otro vínculo del cual pueda derivar un conflicto entre el interés público y el privado”.
¿Tiene Alvaro Danza vínculos privados con empresas o actividades que contraten con ASSE o que dependan de decisiones de ASSE? Sí, tiene.
¿Incluyen esos vínculos propiedades, participación societaria, empleo, parentesco? Sí, incluyen.
Las decisiones que realice como presidente de ASSE, ¿afectan directamente esos intereses privados? Sí, afectan.
No hay dónde esconderse ni cómo disimularlo.
El Artículo 25 del decreto 30/2003 prohíbe a los funcionarios públicos mantener vínculos por razones de dirección o dependencia con firmas, empresas o entidades que presenten ofertas para contratar con dicho organismo”. ¿Es este el caso del presidente de ASSE? Sí, lo es.
El mismo artículo obliga a quien ingresa a la función pública y “si estuviere configurada o en condiciones de configurarse dicha situación” a “informar por escrito y sin reticencias al respecto”. ¿Lo hizo el presidente de ASSE? No lo sabemos, pero seguramente no, porque de haberlo hecho, sería una argumentación a su favor; aunque parcial e insuficiente ante la violación de las otras normas (incluyendo la Constitución de la República) y ya lo habría esgrimido a su favor el Poder Ejecutivo, lo que no ocurrió.
En suma, la situación de Alvaro Danza al frente de ASSE es insostenible. La obstinación del presidente Orsi en mantenerlo sólo puede traer consecuencias institucionales y políticas negativas. Para el gobierno, para el propio Danza y para el país.