XBOX (ahora en mayúsculas tras un rebranding) presentó este miércols un plan interno denominado “XBOX Reset”, una hoja de ruta con la que busca reordenar la compañía después de reconocer problemas en varias de sus principales líneas de negocio. La iniciativa fue comunicada a los empleados mediante una carta firmada por la CEO, Asha Sharma, y el presidente de la división, Matt Booty.

Aunque el documento destaca algunos avances de los últimos meses, como la recuperación de Game Pass tras más de ocho meses de caída y un aumento de la actividad de socios comerciales en la plataforma, el mensaje está centrado en los desafíos que enfrenta la empresa y en la necesidad de corregir el rumbo.

Uno de los principales problemas identificados es el de la rentabilidad. Según la compañía, el actual ejercicio fiscal cerrará con un margen cercano al 3%, mientras que durante los últimos cinco años destinó más de US$ 20.000 millones a inversiones en contenido, plataformas y subsidios para hardware. En ese mismo período, añade la carta, los ingresos anuales cayeron en aproximadamente US$ 500 millones.

La empresa también reconoce una crisis vinculada al negocio de las consolas. De acuerdo con el documento, el precio de componentes clave como el almacenamiento aumentó más de cinco veces en apenas dos años, una situación que limitó la capacidad de producción y les impide fabricar todas las unidades que el mercado demanda. Ante ese escenario, XBOX planteó la necesidad de encontrar nuevas asociaciones y un modelo diferente para sostener su estrategia de hardware.

Por otro lado, la carta puso la lupa sobre sus estudios de desarrollo, una estructura que se expandió en los últimos años para abastecer distintas apuestas de XBOX, desde Game Pass hasta el streaming y los nuevos dispositivos. Sin embargo, la dirección entiende que hoy mantiene más equipos de desarrolladores y proyectos de los que realmente necesita y que, al mismo tiempo, algunas de sus franquicias más importantes no recibieron la inversión suficiente para competir al máximo nivel. Por ese motivo, anunció una revisión de cómo distribuye sus recursos entre sagas ya establecidas, nuevos videojuegos y futuros títulos exclusivos.  

Otro de los puntos señalados por Sharma fue la complejidad de los sistemas internos que sostienen el ecosistema de XBOX. La CEO sostuvo que la compañía depende de demasiadas herramientas y proveedores externos para operar servicios como Game Pass, la tienda digital y otras funciones de la plataforma, una situación que vuelve más lento el desarrollo de novedades. El objetivo, en ese sentido, es simplificar esa estructura para poder reaccionar más rápido a las demandas de los jugadores.

Como parte de esta nueva etapa, la compañía anunció que buscará recortar y simplificar esa estructura, fortalecer capacidades internas y analizar posibles adquisiciones para reforzar negocios vinculados a hardware, PC, dispositivos móviles y streaming.

Pese al diagnóstico, Sharma sostiene que XBOX mantiene fortalezas importantes para encarar esta transformación, entre ellas Windows, su catálogo de videojuegos y una comunidad que supera los 1.000 millones de jugadores al año. Sobre esa base, concluye el documento, la empresa intentará construir una versión más eficiente y competitiva del negocio para los próximos años.