El adminículo, bautizado como el ''sexómetro'', calcula si una persona se siente excitada al estudiar su actividad cerebral.
A los voluntarios se los estudia cuando miran videos eróticos y luego se los expone a películas normales, sin escenas sexuales.
Los electrodos colocados en sus cabezas leen las respuestas eléctricas a las distintas imágenes, analizan los datos y hacen una gráfica que define la libido del voluntario.
Este aparatito fue creado por científicos del Hospital Rambam en Haifa, Israel. Si bien por ahora no tiene ninguna función práctica o de comercialización inmediata, no faltarán los padres conservadores que quieran someter a los aspirantes a yerno a la maquinita diabólica, capaz de medir si los susodichos están en etapa de liberación hormonal.