Los países adoptaron el lunes un acuerdo histórico para revertir décadas de destrucción ambiental que amenaza las especies y los ecosistemas del mundo en una maratónica cumbre de biodiversidad de la ONU.

Cuatro años después del último acuerdo y tras casi dos semanas de intensas y difíciles negociaciones, los miembros del Convenio sobre la Diversidad Biológica aprobaron un marco de acción propuesto por China, el país que preside la cita, con la única oposición de la República Democrática del Congo.

“El acuerdo es aprobado”, dijo el ministro chino de Medio Ambiente, Huang Runqiu, al golpear su martillo en una sesión plenaria que se extendió hasta la madrugada en Montreal, Canadá, un anuncio que fue recibido con una ovación.

Desde Nueva York, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, celebró el acuerdo: “Por fin comenzamos a cerrar un pacto de paz con la naturaleza”, subrayó en una rueda de prensa.

El texto establece proteger el 30 % del planeta para 2030 y proveer 30.000 millones de dólares en ayuda anual para los esfuerzos de conservación de los países en desarrollo. 

“Juntos hemos dado un paso histórico", dijo Steven Guilbeault, el ministro de Medio Ambiente de Canadá, país coanfitrión de la cumbre.

El Acuerdo Kunming-Montreal es una hoja de ruta que apunta a proteger las tierras y los océanos y evitar la extinción masiva de especies por la contaminación acelerada.

La creación de áreas protegidas en al menos el 30 % de las tierras y aguas del planeta, el más conocido de los 23 objetivos, ha sido descrito como el equivalente para la biodiversidad de limitar el calentamiento global a 1,5 °C, recogido en el Acuerdo de París sobre el clima de 2015.

En la actualidad, 17 % de la tierra y 8 % de los mares están protegidos.

El proyecto menciona el resguardo de los pueblos indígenas, guardianes del 80 % de la biodiversidad de la Tierra, una demanda ampliamente reclamada por representantes de estas comunidades en la cumbre.  

En cuanto al financiamiento, el aspecto que más aspereza generó en las negociaciones, el texto aprobado propone alcanzar “al menos 20.000 millones de dólares” de ayuda internacional anual para 2025 y “al menos 30.000 millones para 2030”. 

“No será suficiente” 

“La mayoría de la gente dice que es mejor de lo que esperábamos en ambos lados, tanto para los países ricos como para los países en desarrollo. Esa es la señal de un buen texto”, dijo a AFP Lee White, ministro de Medio Ambiente de Gabón.  

“Los alces, las tortugas marinas, los loros, los rinocerontes, los helechos raros se encuentran entre el millón de especies cuyas perspectivas futuras mejorarán significativamente” gracias a este pacto, agregó Brian O'Donnell, de la ONG Campaign for Nature. 

Este texto es “un importante paso adelante en la lucha por proteger la vida en la Tierra, pero no será suficiente”, señaló a AFP Bert Wander, de la ONG Avaaz. “Los gobiernos deberían escuchar lo que dice la ciencia y aumentar rápidamente sus ambiciones de proteger la mitad de la Tierra para 2030”, añadió. 

En efecto, los científicos advierten que el tiempo apremia: el 75 % de los ecosistemas están alterados por la actividad humana y más de un millón de especies están en peligro de extinción.

El pacto anterior de una década, suscrito en Japón en 2010, no logró casi ninguno de sus objetivos, en especial por la falta de mecanismos de aplicación y monitoreo. 

Tensiones por el financiamiento

Las conversaciones sobre los fondos disponibles llevaron las tensiones a su punto máximo en el transcurso de la COP15.

Hasta el último minuto, representantes de China seguían tratando de convencer a los últimos países que se mantenían reacios a aceptar la oferta financiera del texto preliminar, en especial varios estados africanos. 

Con Brasil a la cabeza, decenas de países del Sur pedían a los del Norte, a los que acusan de haberse enriquecido a costa de sus recursos, que se comprometieran con 100.000 millones de dólares al año para conservación.

Esto representa diez veces la ayuda actual para la biodiversidad. 

Además de los subsidios, los países en vías de desarrollo también trataron de lograr la creación de un fondo global dedicado a la biodiversidad como el aprobado en noviembre en Egipto para ayudarlos a hacer frente a los daños climáticos. 

En su lugar, China estableció como compromiso consagrar a la biodiversidad a partir de 2023 parte del actual Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), cuyo funcionamiento actual es considerado muy deficiente por los países del Sur.

Por Lucía Lacurcia para AFP