La digitalización en la restauración enfrenta un límite claro: los clientes no quieren que la tecnología sustituya el contacto humano. Así lo revela un informe de Cegid para España, que plantea un cambio de enfoque en la adopción de herramientas digitales en el sector.

El valor del trato humano

Los datos son contundentes:

El 93% de los clientes confía más en un camarero que en recomendaciones de IA

El 82% volvería a un restaurante donde recuerden sus preferencias

El 77% cree que se pierde la esencia sin interacción humana

Lejos de una sustitución, el cliente exige una experiencia personalizada, donde el factor humano sigue siendo central.

Rechazo a la hiperautomatización

El informe también advierte sobre los riesgos de una digitalización excesiva:

El 57% se siente frustrado en locales sin atención humana

Se percibe abandono cuando no hay personal disponible

Los sistemas totalmente automatizados generan desconfianza

Esto cuestiona modelos basados exclusivamente en autoservicio o inteligencia artificial.

Tecnología como complemento, no reemplazo

El desafío para el sector no es eliminar personal, sino potenciarlo. En ese sentido, soluciones como Order Journey, desarrollada por Cegid, buscan:

Optimizar el flujo de pedidos

Dar visibilidad en tiempo real al personal

Mejorar la coordinación entre sala y cocina

Aumentar la eficiencia sin perder cercanía

La presión por la rapidez

A la par del trato humano, los clientes demandan eficiencia:

El 54% elige restaurantes según la rapidez en días laborales

Muchos priorizan comer y pagar en menos de una hora

La agilidad puede pesar más que la calidad en contextos laborales

Esto obliga a combinar dos variables que no siempre son compatibles: rapidez y personalización.

En base a Europa Press