Microsoft anunció que Phil Spencer se retirará tras 38 años en la empresa y 12 al frente del negocio de videojuegos, en un movimiento que reconfigura por completo la cúpula de Xbox. La ejecutiva de CoreAI Asha Sharma asumirá el liderazgo del área de gaming, mientras que la presidenta de Xbox, Sarah Bond, también dejará la compañía.
En paralelo, el jefe de Xbox Studios, Matt Booty, fue promovido a vicepresidente ejecutivo y chief content officer, y trabajará en estrecha coordinación con Sharma en la nueva etapa.
En su nota de despedida, Spencer explicó que el año pasado le comunicó al CEO Satya Nadella que estaba “pensando en dar un paso al costado y comenzar el próximo capítulo” de su vida. Permanecerá hasta el verano boreal en un rol asesor para facilitar la transición.
Spencer ingresó como pasante en 1988 y asumió como jefe de Xbox en 2014, en medio del complejo lanzamiento de la Xbox One, que había generado fuerte rechazo por su estrategia inicial con Kinect y las restricciones digitales. Bajo su conducción, la compañía consolidó el modelo de servicios con Xbox Game Pass y lideró dos adquisiciones históricas: la compra de Bethesda Softworks en 2020 y la fusión por 68.700 millones de dólares con Activision Blizzard, atravesada por extensas disputas regulatorias.
Sharma, que se incorporó a Microsoft hace dos años tras pasos por Meta e Instacart, prometió en su mensaje inicial “el regreso de Xbox” y una “reafirmación” del compromiso con los jugadores. Señaló que esa apuesta comenzará con la consola, “que moldeó quiénes somos”, pero se expandirá a PC, móvil y nube.
También aseguró que la empresa buscará “nuevos modelos de negocio y nuevas formas de jugar”, sin tratar sus franquicias “como propiedad intelectual estática para exprimir y monetizar”. Pese a su experiencia en inteligencia artificial, marcó distancia con ciertos usos de esta tecnología: afirmó que no perseguirán “eficiencias de corto plazo” ni inundarán el ecosistema con contenido generado por IA sin identidad, y sostuvo que “los juegos son y siempre serán arte, creados por humanos”.
El recambio se produce en un momento sensible para la marca, que se acerca a su 25º aniversario con ventas de hardware en descenso y un giro estratégico hacia un ecosistema menos dependiente de exclusividades y menos centrado en consolas tradicionales. En los últimos años, Microsoft extendió su presencia hacia dispositivos portátiles basados en Windows como la Xbox ROG Ally, mientras mantiene en desarrollo una nueva consola dedicada cuyo formato final aún es motivo de especulación.
Nadella aseguró que la compañía sigue “apostando fuerte por el gaming” como parte central de su estrategia de consumo. La nueva conducción deberá definir cómo se posiciona Xbox en un mercado que redefine constantemente qué significa, hoy, ser una consola.