La NASA completó con éxito las pruebas finales de la misión Artemis II, el primer vuelo tripulado del programa que enviará astronautas a orbitar la Luna en más de cinco décadas. Tras superar los inconvenientes detectados el 3 de febrero —entre ellos una fuga de combustible en la nave Orion—, la agencia confirmó que el ensayo general culminó sin contratiempos y que la cuenta regresiva fue detenida conforme a lo previsto.
Los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la NASA, junto con Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense, iniciaron un período de cuarentena de 14 días para minimizar riesgos sanitarios antes del lanzamiento. Aunque aún no hay fecha oficial, el despegue debería concretarse antes del 6 de marzo.
Una misión clave para el programa Artemis
La nave Orion será impulsada por el Space Launch System (SLS), el cohete más potente desarrollado por la agencia estadounidense. Tras varias órbitas terrestres, la tripulación emprenderá un viaje de aproximadamente cuatro días hacia la Luna, la sobrevolará y regresará a la Tierra en una misión de unos diez días de duración.
Durante el trayecto, los astronautas realizarán maniobras manuales y pruebas técnicas para validar los sistemas en condiciones reales de espacio profundo, un entorno que no se experimenta desde el programa Apollo 17, la última misión tripulada que viajó al entorno lunar en 1972.
Artemis II sucede al vuelo no tripulado Artemis I (2022) y antecede a futuras misiones que buscarán alunizar nuevamente y establecer una presencia sostenida en la superficie lunar.
Gateway y la proyección hacia Marte
El programa contempla la construcción de la estación orbital Lunar Gateway, concebida como un punto de enlace entre la Tierra y la Luna. Gateway permitirá desarrollar experimentos científicos fuera de la magnetosfera terrestre y probar tecnologías críticas para misiones más ambiciosas, incluidas las destinadas a Marte.
Este proyecto tiene un fuerte componente internacional y articula la cooperación entre Estados Unidos, Canadá, Europa y Japón, entre otros socios. La presencia del astronauta canadiense Hansen en Artemis II refleja esa dimensión multilateral.
Con información de EFE