El administrador de la NASA, Jared Isaacman, reconoció esta semana que Blue Origin está haciendo un esfuerzo importante para recuperarse tras la explosión de su cohete New Glenn el 28 de mayo durante una prueba de encendido en tierra. La detonación destruyó la única plataforma de lanzamiento operativa de la empresa. Según informó Ars Technica, el incidente también eliminó la torre pararrayos del sitio y el enorme transportador-erector, el aparato que mueve el cohete desde el hangar hasta la plataforma y lo pone en posición vertical para el despegue.
La NASA tiene mucho en juego en todo esto. Según Ars Technica, la agencia cuenta con el módulo lunar Mk. 1 de Blue Origin para llevar decenas de misiones de carga a la Luna, y con el Mk. 2 para eventualmente trasladar personas a la superficie lunar. New Glenn era el cohete previsto para lanzar ambos módulos.
Antes del accidente, Blue Origin esperaba lanzar su primera misión Mk. 1, llamada Endurance, antes de fin de este año. Esa misión llevaría dos cargas científicas y tecnológicas de la NASA a la superficie lunar. Además, la empresa desarrolla una versión de prueba del módulo Mk. 2 para la misión Artemis III, que la NASA espera realizar en la segunda mitad de 2027.
El CEO de Blue Origin, Dave Limp, afirmó que la empresa trabaja para reconstruir el complejo de lanzamiento 36A, completar la investigación del incidente y lanzar New Glenn en una misión de regreso al vuelo antes de fin de año. Sin embargo, según Ars Technica, algunos funcionarios de la NASA expresaron dudas en privado sobre ese cronograma. La mayoría de los observadores independientes considera que entre 12 y 18 meses es el plazo más realista para el regreso al vuelo.
Isaacman dijo que el plan A sigue siendo lanzar el Mk. 1 en New Glenn. "Están haciendo un gran progreso. El plan A es claramente lanzar el Mk. 1 en New Glenn. Están muy comprometidos a volver a lanzar New Glenn antes de fin de año. Y el plan A luce mucho mejor hoy que hace semanas, solo por el progreso que está haciendo el equipo de Blue Origin", declaró.
Pero también hay un plan B
Aun así, Isaacman admitió que la prudencia obliga a explorar alternativas. Entre las opciones que analiza la NASA figuran el Falcon Heavy de SpaceX y el cohete Vulcan de United Launch Alliance, tanto para la misión Endurance como para el módulo lunar de Artemis III.
"Tenemos tiempo hasta 2027 antes de ponernos nerviosos", dijo Isaacman. "Si empezamos a apuntar hacia mediados de 2027, eso tiene implicaciones para la misión Artemis III, para los módulos no tripulados, y eso sería más preocupante".
Grúas en lugar de infraestructura
El mismo miércoles, Limp publicó información sobre los planes de retorno al vuelo. Según Ars Technica, el ejecutivo señaló que el vehículo está "altamente instrumentado con datos extensos de múltiples ángulos de cámara y sensores", lo que da confianza para identificar la causa raíz del problema. "Los análisis preliminares apuntan a la sección trasera del primer estadio", escribió Limp.
Para acelerar el retorno, Blue Origin decidió no reconstruir la plataforma anterior ni construir un nuevo transportador-erector, lo que llevaría demasiado tiempo. En cambio, usará una grúa para levantar el cohete ya integrado (primer y segundo estadio unidos) directamente sobre la plataforma de lanzamiento. Una vez allí, y tras las pruebas previas al vuelo, se colocará la cápsula de carga en la parte superior del vehículo. La empresa publicó un video mostrando cómo sus ingenieros imaginan este proceso.
Isaacman elogió la transparencia de Blue Origin en este proceso, destacando el amplio interés que genera el tema dentro de la comunidad espacial.