Meta presentó Muse, un nuevo agente personal de inteligencia artificial diseñado para ir más allá de responder preguntas y ejecutar directamente tareas en nombre de sus usuarios.
El sistema puede enviar correos electrónicos, comprar productos, reservar viajes, completar formularios, navegar por internet y trabajar sobre proyectos de largo plazo, entre otras funciones.
A diferencia de un chatbot tradicional, Muse puede continuar ejecutando tareas después de que el usuario abandona la aplicación y regresar cuando consigue un resultado, detecta un cambio o necesita autorización para seguir adelante.
Meta comenzó a desplegar el servicio este martes en Estados Unidos, donde puede utilizarse desde una aplicación propia para iOS y Android, a través de la web y directamente desde WhatsApp.
La compañía también prevé integrarlo próximamente con sus lentes inteligentes.
Muse funciona mediante Muse Spark, un modelo de IA desarrollado específicamente para trabajos que requieren que el sistema tome acciones y no se limite a producir respuestas de texto.
La propuesta de Meta es que el usuario pueda relacionarse con el agente de la misma manera en que conversa con otra persona.
Por ejemplo, puede pedirle que organice un viaje. Muse puede elaborar el itinerario, buscar alternativas, abrir páginas web, completar formularios y avanzar con las reservas. También puede encargarse de tareas que requieren varios días y avisar cuando necesite una decisión del usuario.
El sistema también cuenta con memoria y puede utilizar información mencionada anteriormente para realizar recomendaciones sin necesidad de recibir nuevamente todas las instrucciones.
Meta puso como ejemplo que Muse puede detectar una receta guardada por el usuario en Instagram, convertirla en una lista de compras y, si posteriormente debe organizar una cena, recordar las restricciones alimentarias de sus invitados.
Uno de los elementos centrales de la plataforma es que cada usuario dispone de una máquina virtual dedicada, denominada Muse Secure VM.
En términos simples, Muse tiene una computadora alojada en la nube desde la que puede utilizar un navegador y operar distintos servicios en nombre de la persona.
Eso permite que el agente continúe trabajando incluso cuando el celular o la computadora del usuario ya no tienen abierta la aplicación.
La arquitectura también forma parte de la estrategia de seguridad de Meta. La compañía sostiene que Muse no puede ver directamente las contraseñas ni los datos de pago almacenados y que estas credenciales quedan guardadas de forma separada.
Además, el sistema debe solicitar autorización antes de acciones consideradas sensibles, como enviar un correo o concretar una compra.
Los usuarios pueden decidir qué aplicaciones conecta Muse, establecer qué permisos recibe en cada una y retirarlos posteriormente. También tienen acceso a un registro de las acciones realizadas por el agente.
Meta aseguró además que las conversaciones y los datos almacenados en la máquina virtual no son compartidos con sus sistemas publicitarios y permite excluir las interacciones del entrenamiento de futuros modelos.
La empresa prepara para más adelante una modalidad denominada Muse Confidential VM, donde la información almacenada quedará cifrada con una clave que, según Meta, impedirá incluso a la propia compañía acceder a su contenido.
El servicio será gratuito para la mayoría de los usos, aunque Meta también lanzó dos modalidades destinadas a usuarios que necesiten mayor capacidad, de US$ 20 y US$ 100 mensuales.
El movimiento supone un nuevo intento de la compañía de convertir sus enormes inversiones en inteligencia artificial en un producto destinado directamente al público general.
Mientras buena parte del crecimiento de los agentes desarrollados por compañías como OpenAI y Anthropic estuvo vinculado hasta ahora a programación y aplicaciones empresariales, Meta busca que la tecnología se incorpore a tareas cotidianas.
“Una de las cosas que nos diferenciará de muchos otros productos de agentes es haber puesto una tecnología tan potente en un paquete realmente fácil de usar”, afirmó el responsable de inteligencia artificial de Meta, Alexandr Wang, en declaraciones a The Wall Street Journal.
La apuesta es que el usuario no tenga que configurar sistemas complejos ni comprender cómo funcionan los agentes para obtener resultados.
El desafío será otro: convencer a millones de personas de que existe suficiente utilidad para entregar a una inteligencia artificial acceso a correos, calendarios, compras y otras partes de su vida digital.
Muse convierte así una idea que hasta ahora estaba principalmente asociada a usuarios avanzados en una propuesta de consumo masivo: una IA con memoria, acceso a aplicaciones y una computadora propia capaz de trabajar en nombre de su dueño.