A los 17 años, mientras sus compañeros de liceo transitan el último año antes de elegir qué camino seguir, Valentina Bidegaray ya tiene la mirada puesta bastante más lejos: en el espacio. La joven uruguaya fue seleccionada para participar en la construcción de un satélite que será enviado al espacio como parte de una misión internacional que reúne a jóvenes mujeres de 108 países.
Hoy cursa 6º de liceo y, cuando no está estudiando, escribe, lee y busca aprender todo lo que puede sobre ciencia. Pero la historia que la llevó hasta un proyecto espacial comenzó, en realidad, con una inquietud bastante más terrenal: quería estudiar Astronomía y descubrió que en su liceo no tendría esa oportunidad.
Fue en 2024 cuando empezó a buscar alternativas. Su madre, que conocía ese interés, decidió ayudarla y, casi de casualidad, se encontró en redes sociales con un curso que prometía llevar esa curiosidad mucho más lejos: “Misión ShakthiSAT”.
El programa proponía 21 módulos sobre formación práctica en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas aplicadas al espacio, con el objetivo de aprender las herramientas necesarias para construir un satélite que sería lanzado al espacio.
“Me lo mandó, me encantó y me anoté enseguida”, recuerda Valentina en diálogo con Montevideo Portal.
No fue una aventura en solitario. En Uruguay se inscribieron unas 120 jóvenes, entre cerca de 12 mil participantes de 108 países, que no incluye a Estados Unidos, ni China, ni Rusia.
Esta será la primera Misión ShakthiSAT y nace con una premisa clara: que el espacio también sea territorio para mujeres jóvenes de países que, hasta ahora, han tenido una participación más acotada en este tipo de proyectos.
La iniciativa reúne a unas 12.000 jóvenes de todo el mundo y les ofrece formación práctica en ingeniería satelital y diseño de misiones, además de mentorías y herramientas para desarrollar habilidades vinculadas al área. La idea es que el proyecto no termine con el lanzamiento de un satélite, sino que sirva como puerta de entrada para una nueva generación de mujeres vinculadas a la ciencia y al espacio.
“Esta misión tiene como objetivo no solo empoderar a países poco representados, sino también a las mujeres que están poco representadas en el campo científico del espacio”, explicó Valentina, y agregó: “entonces elige a jóvenes mujeres para meterlas en este mundo, para decir ‘estamos acá’, para darle voz a mujeres en un proyecto tan grande”.
En la misión construirán un CubeSAT, un minisatélite con forma de cubo que mide 10 centímetros por lado y pesa unos dos kilos. Además, tienen paneles de energía solar que se abren en el espacio.
Después de completar el curso llegó el momento de pasar de la teoría a la selección. En una nueva instancia, Valentina y otras participantes debieron enfrentarse a entrevistas y un examen.
“Quedamos ocho finalistas y, al final, quedé seleccionada para representar a Uruguay”, contó.
Foto: Gentileza de Valentina Bidegaray
La noticia tomó por sorpresa incluso a quienes la acompañaban de cerca. Su familia y sus amigas sabían que estaba haciendo el curso, pero verla quedar seleccionada para integrar una misión espacial internacional fue otra historia. En su liceo, la reacción fue bastante más terrenal: “Qué random”, le dijeron sus compañeros, contó Valentina entre risas.
Desde la institución, el entusiasmo fue inmediato. Cuando Valentina tuvo que comenzar a asistir a reuniones y actividades vinculadas al proyecto, le “justificaron todas las faltas”.
“Me siento muy apoyada”, aseguró Valentina.
¿Qué significa representar a Uruguay?
El jueves 20 de agosto, Valentina emprenderá un viaje de más de 15 mil kilómetros rumbo a India. Su destino será una universidad de Nueva Delhi, donde desde el 22 de agosto se encontrará cara a cara con otras 108 jóvenes que también representarán a sus países, y con las que hasta ahora compartió el proyecto a la distancia.
La foto de Valentina con el traje de astronauta puede llevar a imaginarla rumbo al espacio, pero su lugar en esta misión será otro: ayudará a construir un satélite. Y para hacerlo tendrá que cruzar medio mundo, acompañada por su padre.
“Vamos a ser jóvenes mujeres entre 12 y 18 años, que todas hicimos el curso. Somos de 108 países; tenemos un itinerario muy largo; también vamos a hacer un intercambio cultural y todo lo que conlleva preparar el satélite”, contó.
Durante la estadía, las participantes se dividirán en grupos y cada uno asumirá una parte del armado. El trabajo continuará hasta dejar listo el satélite, cuyo lanzamiento está previsto para octubre. Para entonces, sin embargo, Valentina y sus compañeras ya no estarán en India.
Para Valentina, la experiencia también puede ser el primer capítulo de algo mucho más grande. Sueña con estudiar en el exterior y formarse en una nueva carrera llamada “Ciencia de la Ingeniería”, un área que busca llevar los conocimientos científicos y teóricos a soluciones prácticas.
“Estoy re contenta, un poco nerviosa y muy agradecida; poder hacer esto de tan chiquita…”, dijo, todavía sorprendida por el camino que la llevó hasta acá. Y agregó: “Me puede ayudar a abrir nuevas puertas en el mundo científico y aprender cosas que me pueden servir en el futuro; además, tener un intercambio cultural también me interesa, todo me emociona”.
Pero hay algo más que quiere traer de vuelta de India. Valentina sabe que Uruguay todavía tiene una presencia pequeña en este tipo de iniciativas y espera que su participación sirva para empezar a cambiarlo.
“Intentaría meter a Uruguay en este campo”, porque “estamos poco representados”, sostuvo.
Porque Valentina ya sabe que hay viajes que empiezan mucho antes del lanzamiento.
“Sería un impulso para meter a Uruguay en la nueva generación científica, darle un empujón”, afirma.