SpaceX avanza con Starlink Mobile en una estrategia que evita la construcción de torres celulares tradicionales y apunta a desplegar estaciones pequeñas basadas en el mismo hardware de sus antenas Starlink convencionales.

Así, en lugar de invertir miles de millones en infraestructura en torres de gran altura, la compañía utilizaría estaciones de baja potencia —denominadas femtoceldas— montadas sobre los mismos soportes y equipos que ya usa para su servicio satelital estándar. Esto reduciría significativamente los costos de despliegue en zonas pobladas.

El modelo funciona como una red híbrida: los satélites Starlink brindarían cobertura en zonas sin señal o de difícil acceso, mientras que las femtoceldas terrestres mejorarían el rendimiento en áreas con mayor densidad de usuarios. La flexibilidad del sistema permite desplegar estas estaciones pequeñas donde y cuando sea necesario, sin depender de permisos o construcciones de gran escala.

Un elemento clave del esquema es el espectro radioeléctrico. SpaceX adquirió el año pasado los activos de EchoStar por 19.600 millones de dólares, una operación que incluyó derechos de uso terrestre del espectro, lo que habilita legalmente a la compañía a operar esta red híbrida combinando segmentos satelitales y terrestres bajo una misma infraestructura.