De acuerdo a un nuevo estudio de la publicación New Scientist, existe evidencia firme de que el momento del año en que nacemos afecta nuestra personalidad, nuestra salud y las posibilidades de desarrollar enfermedades mentales.
Por ejemplo, las personas que nacen en otoño tienen un 8% más de riesgo de sufrir ataques de pánico y los varones más probabilidades de ser alcohólicos, asegura el estudio, recogido por La Nación. A pesar de ello, los científicos advierten que sigue siendo difícil predecir los males psiquiátricos sólo por la fecha de nacimiento.
Por ejemplo, los nacimientos invernales y primaverales aumentan el riesgo de desarrollar anorexia y esquizofrenia en el futuro, algo que hasta el momento se creía que era causado por la salud de la madre.
Estudios de 1980 hallaron un aumento en los casos de esquizofrenia en las personas nacidas en los meses siguientes a los brotes de enfermedades virales, como el resfrío y la varicela.
Las explicaciones recientes se centraron en los efectos directos que las estaciones tienen en la madre: cuánta luz solar recibe una embarazada, por ejemplo, o cómo influye en ella la temperatura. La melatonina, que es una hormona que disminuye con la luz diurna y regula el ciclo sueño-vigilia, influiría en la gestación o los primeros meses de vida, explicó el psiquiatra Emad Salib, del Hospital Peasley Cross, en Inglaterra.
El mismo Salib, que demostró la relación que existe entre el suicidio y el nacimiento a fines de la primavera, sostiene que altos niveles de melatonina durante el desarrollo produciría alteraciones cerebrales que estimulan el acto suicida.
A su vez, la experta en trastornos alimentarios Beth Watkins, del Hospital St. George, en Londres, sugiere que los efectos estacionales tienen importancia en la gestación de bebés vulnerables a los desórdenes alimentarios.
Los bebés nacidos en los meses relacionados con la anorexia fueron concebidos de julio a septiembre (en el sur se corresponderían con ener-marzo), meses que en el hemisferio norte siguen a los más calurosos.
Una de las maneras en que el sol influye en nuestro cuerpo es estimulando la producción de vitamina D, necesaria para el desarrollo cerebral del feto. John McGrath, del Centro Queensland para la Investigación de la Salud Mental, en Australia, sospecha que la falta de vitamina D en invierno aumenta el riesgo de esquizofrenia.
De esta forma, los nacimientos en meses calurosos son menos propensos a generar niños con esquizofrenia. Los investigadores, de todos modos, sugieran a las madres que no cambien ninguna planificación familiar por estos estudios, ya que no tienen un valor predictivo.