El gusto no es suyo.

Un simple truco podría preservar el sabor de los tomates como si fueran recién cosechados. Por desgracia, cuando los comprás ya es tarde para eso.

Un experimento realizado por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos descubrió una manera de conservar y hasta mejorar el sabor de los tomates que se venden al público.

El doctor Jinhe Bai, químico de la mencionada entidad, había notado ya hace tiempo que el gusto d elos tomates cada vez era menos intenso, y abrigaba la sospecha que el proceso de enfriamiento al que se sometían antes de su distribución tenía que ver con eso.

Así, Bai y su equipo decidieron hacer una sencilla prueba. Calentar un poco los tomates luego de su recogida y antes del ya mencionado enfriamiento.

Según publica la revista especializada Science Technology LWT-Food, se sumergió a los tomates durante cinco minutos en agua a 51,6°. Luego se los dejó enfriar a temperatura ambiente, para finalmente someterlos al proceso de enfriamiento habitual para su transporte a los mercados.

Finalmente, 21 voluntarios probaron estos tomates y otros que no habían pasado por el experimento. 14 de los catadores aseguraron que los vegetales que habían pasado por la "calentadita" previa, tenían un sabor y aroma más intenso que los otros.

Lamentablemente, este truco no mostró resultados cunado el calentamiento se produjo luego de que los tomates fueran enfriados para su distribución. "Al parecer, el simple hecho de calentar los tomates no basta", explica Bai en declaraciones reproducidas por The Independent. Según el experto, el almacenado a bajas temperaturas produce una pérdida irreversible en el sabor.

Los científicos creen que la calentada previa aumenta la resistencia del tomate ante los efectos del frío al que se lo someterá luego, y que provoca el deterioro de los compuestos químicos responsables del olor y el gusto de esta hortaliza.

Para el experto, los beneficios de este simple truco no se limitan a lo sensorial. "Este calentamiento previo no tiene ningún efecto negativo para el tomate. Por el contrario, ayuda a matar a los hongos y bacterias presentes en la piel de la verdura, y que causan enfermedades de postcosecha".

Por todo esto, Bai entiende que "debería ser una práctica fácil de adoptar.", más allá de eventuales costos por uso de agua caliente.

Seguramente no se haga espera una campaña en Change.org u otra plataforma del estilo, conminando a los empresarios hortícolas a poner en práctica este truco.

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