La mayoría de los docentes de educación secundaria en Uruguay considera que la inteligencia artificial puede mejorar los procesos de enseñanza, pero su uso sigue siendo muy limitado cuando se trata de evaluar a los estudiantes.
Así lo señala un estudio realizado por el Instituto de Educación de la Universidad ORT Uruguay en 12 centros educativos y con la participación de 187 docentes. El trabajo encontró que el 72,8% percibe la inteligencia artificial como una oportunidad para mejorar la enseñanza.
Sin embargo, el uso concreto de estas herramientas en la evaluación continúa siendo bajo. El 75,4% de los docentes consultados afirmó que nunca utilizó inteligencia artificial para evaluar el rendimiento académico de sus estudiantes, mientras que el 82,4% tampoco la empleó para ofrecer retroalimentación personalizada.
La investigación fue desarrollada con financiamiento de ANII y Fundación Ceibal y buscó identificar las barreras, preocupaciones y oportunidades que existen para incorporar inteligencia artificial en los procesos de evaluación de educación secundaria.
Uno de los principales hallazgos fue que el problema no radica en el acceso a la tecnología, sino en la preparación para utilizarla. El 88,8% de los docentes manifestó necesitar formación específica para incorporar estas herramientas con mayor confianza y criterio pedagógico.
Además, el estudio detectó que muchos educadores no rechazan la inteligencia artificial, pero sí establecen límites claros sobre las funciones que están dispuestos a delegar.
Durante las etapas cualitativas de la investigación, los participantes señalaron que ningún algoritmo puede comprender completamente el contexto de cada estudiante, incluyendo su situación familiar, emocional, social o las dificultades que enfrenta fuera del aula.
También destacaron que aspectos como la empatía, la contención emocional, el juicio profesional y la transmisión de valores continúan siendo responsabilidades esencialmente humanas.
A partir de estos resultados, el equipo de investigación diseñó una propuesta formativa denominada “Expedición IA – Evaluación con sentido humano”, orientada a que los docentes incorporen estas herramientas sin perder de vista el componente pedagógico y ético de la enseñanza.
La iniciativa parte de una idea sencilla. Las tareas más repetitivas y administrativas podrían ser realizadas por sistemas de inteligencia artificial, permitiendo que los docentes dispongan de más tiempo para acompañar a los estudiantes y fortalecer el vínculo educativo.
El proyecto resume esa visión en una consigna: “Corregir menos, acompañar más”.
La propuesta también aborda una preocupación creciente en los sistemas educativos. En lugar de intentar impedir el uso de herramientas generativas por parte de los estudiantes, promueve el diseño de actividades que exijan argumentar, reformular ideas y resolver problemas reales, de forma que la inteligencia artificial funcione como apoyo al aprendizaje y no como sustituto del razonamiento.
Según los investigadores, el desafío ya no pasa únicamente por incorporar nuevas tecnologías a las aulas, sino por definir cómo utilizarlas sin perder aquello que los docentes consideran insustituible: la capacidad de comprender, orientar y acompañar a cada estudiante.