La meta es lograr un radar capaz de detectar el vuelo de estos insectos, a veces portadores de enfermedades como la malaria o el zika, a distancias de hasta dos kilómetros, según el proyecto que desarrolla el Instituto de Tecnología de Pekín y está dirigido por el profesor Long Teng, creador de radares para el Ejército chino.

El radar emite ondas electromagnéticas a varias frecuencias, y cuando una de ellas alcanza a un mosquito rebota ofreciendo a los responsables del sistema todo tipo de información, que iría desde la especie y género del insecto a su velocidad de vuelo, dirección, o incluso si el molesto animal ha comido recientemente o no.

Instalado en tejados en zonas residenciales, el radar podría detectar lugares donde habitan colonias de mosquitos, sus zonas de alimentación o descanso, o su eventual migración a otros lugares, que podrían ser avisados de la llegada de los insectos con carácter preventivo.

Otros países han utilizado redes civiles de radares para controlar el movimiento de pájaros o insectos más grandes que los mosquitos, tales como langostas o polillas, pero éste es al parecer el primer intento de seguir a los mosquitos, que pese a su pequeño tamaño son en realidad el animal más letal del mundo.

EFE