Ciencia

Malos humos

Conspiranoia: una industria de humo sin chimeneas

No todos son meros desconocedores: muchos son gente inteligente y deshonesta en sus planteos. Por Bernardo Borkenztain.

18.02.2021 14:40

Lectura: 5'

2021-02-18T14:40:00
Compartir en

Por Q.F. Bernardo Borkenztain

borky@montevideo.com.uy

Una de las características fundamentales del siglo XXI es, como dijera Umberto Eco (QEPD), la voz que ha recibido una miríada de imbéciles en las redes sociales. Entre ellos, los famosos "conspiranoicos", o gente que sostiene teorías más o menos estúpidas acerca de diversos temas del momento, siempre de alto perfil y casi siempre del mismo modo, aunque con distinta habilidad, porque, pese a lo dicho antes, no todos son faltos: muchos son gente inteligente con una agenda política o social determinada, o sea, deshonesta en sus planteos.

Por lo anterior, la gráfica metáfora de Darwin Desbocatti, de que son una industria de humo sin chimeneas, es genial, porque los pinta de cuerpo entero: gente dedicada a producir efectos secundarios indeseables del pensamiento y que no aportan nada de valor.

Lo anterior implica una salvedad: no cualquier discurso que se opone a un aspecto de la realidad es conspiranoico, eso es obvio y nadie con sentido común puede discutirlo. El manejo de la pandemia implicó cientos de errores, marchas y contramarchas y costos políticos, humanos y económicos que podrían haberse ahorrado, pero que son connaturales a los manejos de una crisis en general. Es imposible reaccionar con velocidad y no cometer errores, y la peor actitud es no reaccionar por excesiva cautela. Se pagan platos rotos de más y ese es el arte de gobernar.

Básicamente existen varios aspectos que permiten identificar a un vendedor de humo. Es que, alguno por ejemplo, adopta conductas estereotipadas, como el de cómico de standup que ironiza o hace chistes como de Salle en este video en el que claramente se percibe la coexistencia del personaje mediático con la figura que, pretendiendo ser presidente de la república por un partido animalista, invitó a Cesar Vega (el otro showman) a comer un asado. Esos casos son benignos (El de Salle, no el de Vega) porque el personaje humorístico lo aleja de verdaderas posiciones de poder (casi diputado, al igual que casi rico o casi sano, no significa nada).

Otra de los estereotipos del conspiranoico es el intelectualoide, el verdadero generador de humo tóxico, y que se ampara en títulos que no tienen nada de que ver con la materia (semiólogo, profesor de literatura, sociólogo) para expresar que la ciencia está haciendo las cosas mal, y que hay "otra ciencia" (la de ellos) que tiene el valiente (y mesiánico) discurso de la verdad total para despertar a las masas de zombies que compran el oficialismo.

El problema de estos es que, por un lado, hablan de lo que no saben, y tienen que invocar a los que sí saben, pero como lo que pretenden demostrar es falso (y por lo tanto opiniones y no saberes) sus campeones siempre están en inferioridad numérica frente a los que los desmienten, y eso, lo cuantitativo es esencial en la materia (no en las opiniones, obviamente). Y como se les caen los argumentos como castillos de naipes mojados en medio del pampero de datos que la terca realidad les pone en frente, cambian a la estrategia "cortina de humo salvaje".

Así, aumentan su agresividad insultando a quienes los desenmascaran (ver nota del intercambio con Leonardo Haberkorn, que masacra a un grupúsculo dialécticamente) o, a falta de datos serios, convirtiendo "cosas de hechos" en "cosas de palabras" volcándose al mujiquista "viru viru" de elucidar si ser conspiranoico es algo malo o en realidad es heroico, o a cuestionar afirmaciones marginales como si fueran principales o, aún mejor, a sacar de contexto cosas como este aviso de OMS que presenta una simple advertencia de "consultar el manual" de los tests, y es esgrimido en medio de las fumarolas venenosas de la falsedad dialéctica como si reconociera un error intrínseco de falsos positivos.

PERO ESTO SOLO ES ASÍ PARA GENTE QUE LLEGÓ AL TEMA HACE CINCO MINUTOS y, Dunning - Kruger mediante se sienten una mezcla argumentativa de Stephen Hawking con Rambo, y lo son, pero con la inteligencia de Rambo...

Otro tipo de estos deliciosos sujetos son los que sí tienen estudios en el área, pero no el resto de los méritos (publicaciones, grados, reconocimiento internacional) como el Dr. Sciuto, que es una mezcla de todos los anteriores, pero médico. Ya no se lo respeta mucho, desde que la plataforma internacional de verificación AFP Factual informó que lo dice de las pruebas PCR es falso, y reveló que su cargo como Coordinador en la Universidad de Campinas de Bioestadística es inexistente.

Lo que suele ocurrir con los candidatos a Vaporell sin Trío Galaxia, es que se juntan todos y se les mezclan las causas. Así , "médicos por la verdad" se hibrida con los cloreutas de la lavandina o con los negacionistas de la pandemia y por ahí andan mezclados, arrastrando por el mundo la vergüenza de nunca haber sido y tampoco ya no ser.

Pero, como similia similibus curantur, los parecidos se juntan, y se los distingue por su creencia de que no usar tapabocas los hace unos Rosa Parks del siglo XXI, pero no llegan a herederos de Jorge Corona...

 

Por Q.F. Bernardo Borkenztain

borky@montevideo.com.uy