OpenAI introdujo una nueva restricción en ChatGPT que impide al asistente generar textos que imiten de forma directa el estilo de escritores reconocidos, tanto vivos como fallecidos. La medida busca reforzar la protección de los derechos de autor en medio de las demandas que enfrenta la empresa por el entrenamiento de sus modelos de inteligencia artificial.

Según comprobó el medio especializado Ars Technica, el chatbot ahora rechaza las solicitudes que piden escribir "al estilo de" un autor específico y ofrece, en cambio, producir un texto original que conserve únicamente algunos rasgos generales del género o la atmósfera de su obra.

Un cambio en las respuestas

Por ejemplo, al solicitar una introducción escrita como si fuera de Stephen King, ChatGPT responde:

"Definitivamente puedo escribir con los rasgos característicos del terror atmosférico, centrado en los personajes y el angustioso temor de un pueblo pequeño, pero no puedo escribir exactamente en el estilo de Stephen King ni imitar de cerca su voz tan distintiva".

A continuación, el asistente aclara que puede elaborar un relato original que evoque sensaciones similares, sin reproducir la identidad literaria del autor.

La restricción alcanza a autores vivos y fallecidos

El cambio no se limita a escritores contemporáneos. De acuerdo con Ars Technica, ChatGPT ofrece la misma respuesta cuando se le pide imitar el estilo de autores vivos como J.K. Rowling o Amy Tan, así como de figuras clásicas fallecidas, entre ellas Charles Dickens y Ernest Hemingway.

Esto supone una modificación respecto a pruebas realizadas meses atrás, cuando el chatbot se negaba a copiar el estilo de autores vivos, pero aceptaba hacerlo con escritores fallecidos.

Un contexto marcado por las demandas

La decisión llega mientras OpenAI enfrenta varias acciones judiciales presentadas por escritores que sostienen que la empresa utilizó sus obras para entrenar modelos de inteligencia artificial sin autorización.

Aunque la legislación estadounidense protege principalmente la expresión concreta de una obra —es decir, el texto específico— y no el estilo literario en sí mismo, existe debate sobre cuándo una imitación puede resultar tan cercana que constituya una infracción de derechos de autor.

La nueva respuesta de ChatGPT busca, precisamente, marcar esa diferencia: evitar reproducir una voz literaria reconocible y ofrecer contenidos originales inspirados únicamente en características generales.

Recomendaciones para los escritores

La discusión también ha llegado a organizaciones del sector. La Authors Guild, una de las principales asociaciones de escritores de Estados Unidos, recomienda evitar el uso de inteligencia artificial para imitar el estilo de otros autores con fines comerciales.

Según la entidad, esa práctica no solo plantea dilemas éticos, sino que también podría derivar en reclamos por competencia desleal o infracción de derechos de autor.

Con este cambio, OpenAI endurece las limitaciones de ChatGPT en un área especialmente sensible para la industria editorial, en momentos en que el debate sobre los límites legales y creativos de la inteligencia artificial continúa intensificándose.

Con información de Europa Press.