.
La noticia circuló por todo el mundo y brindó una gran satisfacción a los tecnófobos, pero ¿qué tiene de verdadero?
En los últimos días, una noticia "científica" circuló ampliamente en la prensa de todo el planeta. La noticia cobró especial relevancia luego de que la divulgara la cadena británica BBC, y sugiere que en las nuevas generaciones está surgiendo una "espina" o "cuerno" detrás del cráneo, como respuesta evolutiva al uso de celulares, que hacen que acumulemos horas y horas con el cuello flexionado hacia abajo.
La noticia parte de un estudio Universidad de Sunshine Coast, en Australia. El trabajo en cuestión existe, pero -como siempre- el diablo está en los detalles.
La web española Maldita, dedicada al desmentido de noticias falsas y embustes en las redes, recuerda que esa protuberancia craneana no es nueva ni surge de la nada. Se llama protuberancia occipital externa (el punto donde se insertan el ligamento nucal y el trapecio), su punto más alto, inion y, aunque su longitud varía, es común en los seres humanos.
El estudio al que hace referencia el comentado artículo se publicó originalmente en 2016 en la revista Journal of Anatomy. Su objetivo, sin embargo, no era establecer la causa por la que se origina esta protuberancia, sino estudiar las diferencias y relación de esta con respecto a características como la edad y el sexo.
Al final del texto, el autor sugiere que el origen del aumento de este hueso saliente en la actualidad podría relacionarse con la postura que adquirimos al utilizar celulares, tablets y otros aparatos. El comunicado de prensa publicado por la universidad que realizó el estudio utilizó este argumento en su titular, algo que sin duda hizo que numerosos medios lo replicaran de la misma forma.
Sin embargo, no hay evidencia científica alguna de que así sea. "Hay multitud de cosas que pueden conllevar a la hiperflexión mantenida del cuello: leer, cocinar, juegos de mesa, manualidades...", explica Ignacio Crespo, médico y divulgador, en este hilo de Twitter.
Nos está saliendo un pico en la nuca para compensar el mal uso de los móviles.
— Ignacio Crespo (@SdeStendhal) 18 de junio de 2019
Eso dicen un artículo del @abc_ciencia y yo ya no puedo más con el MAL PERIODISMO científico. Acompáñame en esta triste historia de escritores no cualificados e investigadores pseudocientíficos. pic.twitter.com/OMp6kxXDj5
Durante la investigación a la que se hace referencia, se analizaron las radiografías craneales de 218 participantes de entre 18 y 30 años. El número es demasiado pequeño como para sacar conclusiones extensibles a todas las personas. Las conclusiones apuntan que "se descubrió que un 41% de ellos había desarrollado una protuberancia en la parte posterior del cráneo que oscilaba entre los 10 y los 30 milímetros de longitud".
De ahí que diversas publicaciones hayan atribuido el "nuevo hueso" (que no tiene nada de nuevo) a la evolución: este, en teoría, se desarrollaría con el objetivo de compensar el peso de la cabeza al mirar hacia abajo durante un tiempo prolongado.
Pero esa idea no se corresponde con lo que dice realmente esta teoría. "La teoría de la evolución es uno de los conceptos más engañosamente fáciles de la ciencia. Su complejidad es enorme, pero todo el mundo cree entenderla por intuición", dice en Twitter Crespo. "Sabemos que nuestra fisiología puede adaptarse a algunos cambios en las condiciones de nuestro medio: regulamos la temperatura, la presión arterial, etc. Lo que los individuos no hacen es evolucionar".
Es decir, que si bien las especies evolucionan para adaptarse a los cambios de su entorno, esas adaptaciones tardan muchas generaciones en ocurrir, y no se ven durante la vida de un individuo, que es lo que parecen sugerir las interpretaciones de este estudio.
El autor de este estudio es David Shahar, investigador de la Universidad Sunshine Coast, en Australia, y quiropráctico en un centro llamado Living Well Chiropractic. Si bien esto no sería una crítica a una investigación bien hecha (un estudio bien diseñado y realizado es independiente de quien lo haga), es un motivo más para desconfiar de unos resultados dudosos.
La quiropraxia está considerada hoy una pseudoterapia sin evidencia científica de su eficacia para tratar ningún problema de salud. La única posible excepción es el tratamiento del dolor lumbar crónico, pero en este caso tampoco se ha podido confirmar o desmentir que funcione mejor que otros tratamientos convencionales.
Este estudio concluyó que la manipulación espinal es inefectiva para cualquier enfermedad, y esta revisión de la biblioteca Cochrane, que recopila y revisa las evidencias disponibles sobre un tema en un momento dado, concluyó que había de muy poca a moderada evidencia de que la manipulación espinal sea más efectiva que otras intervenciones que buscan aliviar el dolor lumbar crónico.


%%NNotComUsrRegNick%%
%%NNotComFechaHora%%
%%NNotComTexto%%