Contenido creado por María Noel Dominguez
Ciencia

Si maneja no converse

Hablar al volante afecta la vista y retrasa reacciones, según un estudio japonés

Incluso las conversaciones con manos libres pueden interferir en la atención visual al conducir.

26.12.2025 12:00

Lectura: 3'

2025-12-26T12:00:00-03:00
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Un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Salud de Fujita (Japón) ha revelado que hablar durante la conducción, incluso con manos libres, altera el comportamiento ocular y puede comprometer las reacciones visuales clave para una conducción segura.

El estudio, publicado en la revista científica PLOS ONE, fue dirigido por el profesor asociado Shintaro Uehara, quien explicó que el acto de hablar impone una carga cognitiva significativa, capaz de interferir en los mecanismos neuronales que controlan los movimientos oculares. En términos simples: el cerebro se distrae, y los ojos lo sienten primero.

Retrasos críticos en la mirada

La investigación se centró en cómo varía la respuesta visual cuando una persona habla, escucha o guarda silencio. Treinta adultos sanos participaron en pruebas de movimiento ocular rápido en distintas direcciones mientras se les pedía:

  • hablar respondiendo preguntas,
  • escuchar pasajes de una novela,
  • o simplemente mantenerse en silencio.

El resultado fue concluyente: hablar causó retrasos medibles en tres etapas fundamentales del proceso visual:

  • Tiempo de reacción (inicio del movimiento ocular),
  • Tiempo de movimiento (desplazamiento de la mirada hacia el objetivo),
  • Tiempo de ajuste (estabilización en el punto visual).

Estos retrasos no se registraron en las condiciones de escucha ni en la de control, lo que apunta a que el esfuerzo verbal y cognitivo de hablar es el factor disruptivo.

Implicancias para la seguridad vial

Aunque los retrasos individuales parecen pequeños, su efecto acumulado durante la conducción puede ser peligroso. En situaciones donde el conductor debe actuar con rapidez —por ejemplo, para detectar un peatón, un ciclista o un obstáculo—, una milésima de segundo perdida en la fase visual puede traducirse en una reacción tardía o errónea.

“El 90 % de la información al conducir se obtiene visualmente”, recordó Uehara. “Si el primer paso del procesamiento visual está comprometido, todo lo que sigue —decisión, acción, frenado— se ve afectado”.

¿Qué cambia con este estudio?

Los investigadores no proponen prohibir completamente hablar al volante, pero sí llaman a tomar conciencia del riesgo invisible que supone el uso del habla mientras se conduce, incluso en llamadas legales con manos libres.

Además, este nuevo conocimiento podría:

  • modificar los programas de formación de conductores,
  • influir en el diseño de interfaces de voz de los vehículos,
  • y apoyar políticas públicas que regulen la distracción cognitiva, más allá del uso del teléfono.

En una era donde la conducción conectada es parte de la vida cotidiana, los resultados de este estudio subrayan la necesidad de repensar el equilibrio entre comunicación y seguridad en ruta.

Con información de Europa Press