Ya nada frenará la llegada de este nuevo producto al consumidor.  Dos compañías, Upside Foods y Good Meat, dijeron hoy miércoles que recibieron la aprobación final del Departamento de Agricultura de EE. UU. para vender carne cultivada en laboratorio, allanando el camino para las primeras ventas del producto en EE. UU.

Con las aprobaciones, Estados Unidos se convertirá en el segundo país después de Singapur en permitir la venta de la llamada carne cultivada, que se deriva de una muestra de células de ganado que se alimentan y cultivan en tanques de acero, según explica el informe de la Agencia Reuters.

Las empresas son las primeras en completar el proceso de aprobación estadounidense de varios pasos para la carne cultivada. La Administración de Drogas y Alimentos de EE. UU. ya ha determinado que la carne es segura para comer.

“Es un sueño hecho realidad”, dijo Uma Valeti, CEO de Upside, en una entrevista. “Marca una nueva era.”

Las empresas, que producen pollo de cultivo, planean servir primero su producto en restaurantes de alta gama antes de escalar la producción para alcanzar un costo más bajo para las tiendas de comestibles.

El “pollo” de células cultivadas se servirá primero en Bar Crenn, un restaurante en San Francisco propiedad del chef Dominique Crenn, dijo la compañía. Good Meat venderá su primer lote de pollo al Grupo José Andrés, dijo Good Meat (ver https://joseandres.com/restaurants/).

Las compañías dijeron que todavía están determinando un cronograma exacto para cuando los productos lleguen a los platos.

Upside dijo a Reuters que pronto anunciará la ubicación de una nueva planta de producción en EE. UU. que es de 10 a 20 veces más grande que su planta actual en Emeryville, California.

Las empresas de carne cultivada esperan que sus productos proporcionen una alternativa atractiva para los consumidores de carne que buscan una opción más humana y respetuosa con el medioambiente para sus cortes, y que pueden no estar satisfechos con los productos vegetarianos que ya están en el mercado.

Previamente, a principios de este mes, el USDA (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos) emitió la aprobación de las etiquetas para ambas empresas. La FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) emitió sus aprobaciones para Upside en noviembre de 2022 y para Good Meat en marzo de 2023.

¿Qué debería hacer Uruguay?

Hemos escuchado voces llamando a prohibir estas carnes en Uruguay. Nos parece una estrategia muy dudosa. Prohibir un producto que no sea peligroso para la salud solo porque nos disgusta su existencia es un camino peligroso incluso para el agro uruguayo. Surgirán voces que reclamarán prohibir el glifosato, el glufosinato, el clorpirifós y cualquier alimentos que tenga rastros de ellos. Es un debate difícil para el agro.

Por otro lado estará otro flanco de discusión, el de querer el libre mercado siempre y cuando no compita justo con lo que yo produzco.

Es muy improbable que esto vaya a ser una competencia significativa. Primero porque ya han circulado ampliamente estudios que apuntan a que la huella climática de estos productos es mucho mayor que la de algo producido naturalmente.

En segundo lugar, es dudoso que a la gente le enamore un producto símil carne ultraprocesado que salió de un tanque de aluminio.

En tercer lugar, y tal vez lo más importante, esto puede que abastezca a algún restaurante exótico de California o Singapur. Pero alimentar a 8.000 millones de personas de las cuales la mayoría tiene recursos limitados es otra cosa y pasarán muchas décadas antes de que se pueda realizar con algo más barato que un pollo de verdad.

La ganadería tiene problemas mucho mayores que las carnes cultivadas. La debilidad de China y la caída del dólar son una yunta terrible que golpea muchísimo más que unos trozos de células musculares de pollo que se vendan como una excentricidad en un restaurante.

Una ganadería basada en campo natural, que apueste seriamente a ser carbono neutral tiene poco que temer de esta nueva competencia y daría una mucho mejor señal no oponiéndose a estos raros bocados nuevos. Pero sí apostando metódicamente basada en ciencia a lograr la excelencia ambiental que se ha vuelto imprescindible.