El primer single que lanzó, allá por 2020, se llamó "Naughty", que significa traviesa o travieso en inglés. Referencias a Ruben Rada, a mujeres, a robos, a la policía. Una estrofa, un ejemplo:
Con mi chaleco de la brigada (Uh)
Nos costó más que la gorra robada (Uh, uh, uh, uh)
Flow de negro like Rubén Rada
Me reservo la sala privada (Uh)
Me voy por ahí con tu puta agarrada, no me cabe na’ (Nada), yeah, yeah
Ya mucho le di, quiere que le grabe como— (Wanda)
Mami, sabés que ando con la pistola por si alguno de ello’ se quiere hacer ver
Mírame a la cara, mirá mi mujer (Uh), ‘tá to’a mojada, yo ni la toqué (¿Qué?)
Pero las referencias varían. En 2020, también apareció "Ay Mamá", en formato single. Una canción que, en 2023, fue remixeada con la colaboración de Dillom y Pablo Chill-E. Una estrofa, otro ejemplo:
Mamá dice que soy lindo
Por eso las puta’ a mí se me pegan
Yo sé que no e’ así, es porque siempre ando con la manteca
Si me falta’ el respeto, son dos pa’l pecho y pa’ la cabeza
Puta, yo soy del barrio, amor pa’ la mamá, amor pa’ la lleca
"Mi vieja alta crack, la verdad, yo le haría un monumento", dice Francisco Álvarez, más bien conocido musicalmente como Franux BB en conversación con LatidoBEAT. Nació en 2001, en el siglo XXI, en el año previo a la llegada de la crisis económica a Uruguay, en Lagomar, en las afueras de Montevideo. En esa parte de Canelones llamada Ciudad de la Costa. Entre árboles, liberado de edificios y de los excesos de la ciudad.
Uno de los recuerdos más presentes de su infancia es que su padre lo llevara, muy de niño, a un baile. "Íbamos caminando a la parada, él iba con un tambor enorme, que lo llevábamos para la banda. Después tengo ese flash, en el pari, de las pibitas pasándome entre brazos", dice Franux BB. Porque, en realidad, aunque no hizo su música propia hasta muchísimos años más tarde, su infancia estuvo inundada de sonidos.
Su padre trabajaba con orquestas de música tropical, a veces como cantante, a veces como utilero. Llegó a tener su propia banda, llamada Sicarios y trabajó, por ejemplo, con Chocolate o con Monterrojo. "De chico era un bombardeo, de levantarse a las seis de la mañana con música. Sea folklore, sea tropical, sea Marco Antonio Solís", recuerda el trapero uruguayo.
Me decías que es un género que todo el mundo lo puede hacer, o que no es tan difícil de hacer. ¿Cómo se hace para pegarla, entonces? Porque hay muchísimas personas que están haciendo trap en la casa, o en la corta, y no salen de ahí.
No sé si es el destino, o si la gente te elige, si tenés que ser bueno. Al principio, cuando empecé, y me empezó a ir bien, intenté buscar explicaciones de por qué a la gente le gustaba. Pero creo que tenés que tener, primero que nada, seguridad en uno mismo. Creer mucho en uno mismo y saber que vos también lo podés hacer igual de cabrón que tu ídolo, y lo podés hacer igual de bien o mejor, incluso. Eso, la confianza y la seguridad. Después de eso, alimentarse de los mejores, yo creo, porque uno al final escupe lo que estuvo consumiendo. Si vos estás todo el día escuchando a los top del mundo, de repente, cuando quieras hacer música vas a largar melodías que escuchaste hace poco, o lo vas a largar en esa actitud porque no conocés otra cosa. Yo, en cambio, la música estuvo muy presente en mi vida, siento que lo necesito para vivir. A veces estoy estresado o ansioso y me pongo a cantar y se me va. Una vez que caliento la garganta y esto cantando cualquier cosa, estoy relajado o calmado en casa. Al final, yo creo que lo que a la gente le gusta es una personalidad bien marcada en la música, una voz que la escuchen y sepan que sos vos. Hay que tener qué decir, y qué transmitir. Tenés que haber vivido, para mí, tenés que haber sufrido mucho. No tengo la verdad porque nunca he podido transmitirle a alguien que no le pega, cómo pegarle. Como que sale de uno mismo, yo creo. Lo he intentado, realmente. Cuando empecé, decía, si yo lo puedo hacer, entonces cualquiera lo puede hacer. Pero por más que uno los intente convencer, tienen que estar convencidos ellos.