“Algo soñado es algo real. Los sueños, la fantasía y los ideales no deben evaluarse por su aplicación en el mundo físico. La imaginación tiene una utilidad personal en un grado vital. Es la imaginación la que hace a cada revolución”, expresaba Grian Chatten, cantante de Fontaines D.C. en el manifiesto de la banda en 2020. Apenas tres años habían pasado de su formación en 2017, y sus manos ya palpaban frutos impensados para un grupo de tan corta trayectoria. Rough Trade nombró a su álbum debut el mejor de 2019, obtuvieron una nominación al Mercury Prize y artistas de la talla de Johnny Marr ya los catalogaban como la mejor banda del mundo. Y es que el conjunto formado también por Conor Curley (guitarra), Carlos O’Connell (guitarra), Conor Deegan III (bajo) y Tom Coll (batería) fue la respuesta a una necesidad generacional de una nueva banda líder con la cual identificarse.
“My childhood was small / But I’m gonna be big” fue la gran declaración de intenciones de la banda en el primer track de Dogrel (2019), su disco debut. El recientemente certificado oro por los Premios Brit e instantáneo clásico de culto del circuito post-punk europeo. Corría el año 2019, y el aire de recambio generacional asomaba con fuerza en los pequeños y medianos recintos de Europa. La década de los 10s estuvo indudablemente marcada por el indie rock.
Supo cultivar públicos que llenan estadios con bandas como Arctic Monkeys, Tame Impala, Cage the Elephant, Catfish and the Bottlemen y una interminable lista de nombres. Este era el puñado de bandas que representaban al oyente promedio de rock contemporáneo (dentro de la incesante discusión acerca de si el mismo ha muerto o bajado su calidad en comparación con el siglo pasado). Si se deseaba estar al día con los nuevos grupos que estaban construyendo un camino en la historia, bastaba con escuchar a cualquiera de los mencionados proyectos, o simplemente echar un vistazo a los carteles de los grandes festivales europeos.
Pero antes de las primeras filas en grandes desfiles de diseñador, de los halagos acaramelados de la prensa mundial y las cifras crecientes, todo se trató de un puñado de cinco jóvenes con necesidad de ser escuchados. De una inmensa ambición que no se desvaneció en el aire como puro palabrerío, sino que cada día se afirma con más fuerza. Cada uno de los testigos de este corto, vertiginoso y emocionante viaje comprende la hazaña de la banda como un hito generacional, de esos dignos del camino del héroe. Aquel que comenzó con las manos vacías, para que con constancia, sacrificio y fidelidad a sus principios el mundo se rindiera ante sus pies. “Mantente en tu propósito. No dejes que la complacencia defina tus principios. El alma te pide acción deliberada. Vas a ser alguien, vas a terminar en algún lugar. Lo bueno y lo malo son nociones subjetivas, las intenciones no”, remarca Grian en otro de los puntos del manifiesto. Como reza la letra de "Motorcycle Boy": “All the life I've shown you / Will own you / In time”. Hay muchas almas jóvenes en el mundo siguiendo los pasos de Fontaines D.C. como una promesa a la propia realización personal, sin importar de donde provengan.