Su amor por el rap nació a eso de los 17 y los 20 años, entre skates. Envenenados por la disciplina que conquistó sus años adolescentes, iban a los campeonatos y los ídolos desfilaban por sus caras. La esencia de esta tribu urbana les dio, sin quererlo, algo que se guardaron para siempre: una vocación. 

Empezaron grabando en cassettes, lo que su rudimentario conocimiento joven les permitía, hasta su primer show en vivo en 2005. Primero fueron cinco, ahora quedan tres: Santiago "Taio" Bouzas, Gabino Suanes y Bruno Cammá. Pero en sus idas y venidas, la esencia de Dostrescinco siempre se mantuvo. Mirar a su alrededor con ojo crítico. 

Entre EPs y álbumes de estudio no tienen del todo claro cuantos lanzamientos concretaron, pero son bastantes. Aunque para ellos, el hacer música nunca pasó por ahí. Se juntan, comparten, y obtienen un resultado. Una especie de ejercicio para el que estuvieron preparados toda su vida. 

Hoy, a 20 años de carrera musical, comprenden que las fronteras de los géneros musicales son cada vez más difusas, y agradecen que así sea. La experimentación sigue siendo su motor creativo principal, sin atarse ni casarse con nada. A un año del lanzamiento de su último EP Sol de otoño (2024), uno lleno de colaboraciones y sonidos novedosos, hoy se preparan para tocar en el festival Buena Vibra. Las entradas se encuentran disponibles y pueden adquirirse aquí

Son muy abiertos a otros géneros, han colaborado con artistas muy diversos de nuestro país. ¿Cómo logran poner cosas en común con puntos creativos tan distintos? ¿Qué tanto hay que ceder?

B.C.: Generalmente se demora mucho. Tenemos fichado a un artista con el que queremos colaborar, pero de ahí a que caiga la canción puede demorar un año o dos en aparecer. Ahí, tenemos que esperar a que al otro le guste la canción y quiera. A veces tenemos una canción y sentimos que le falta un cantante, y ahí empezamos a buscar hasta que encontramos a alguien que junte todas las cualidades. No hemos tenido muchos problemas de tener que ceder.

G.S.: No, siempre fue súper natural. En todas las canciones a las que nosotros invitamos gente, lo que presentan nos copa, porque ya estás predispuesto también. Te gusta lo que hace el artista, sea del género que sea.

B.C.: Generalmente te sorprende para bien, tampoco dejamos una libertad enorme.

G.S.: Claro, la cancha está marcada, en cuanto a la idea y todo. Generalmente la persona viene a potenciar esa idea.

B.C.: Hay que ceder un poco más cuando te juntás con el artista a hacer la canción de cero, pero ahí el proceso es distinto.

T.B.: A veces pasa al revés, y ellos nos piden a nosotros. Eso es incluso más fácil.

G.S.: Siempre está bueno y nos parece súper interesante el hecho de colaborar, ya sea como invitados o invitando a gente a nuestras canciones. Me parece que está buenísimo y siempre fortalece las canciones y las ideas. Es muy raro que sea para peor, generalmente se logra algo mejor que lo que podríamos haber hecho solo nosotros.

Tocan el 20 de septiembre en Sitio, en el festival Buena Vibra. ¿Cómo se están preparando?

G.S.: Con ensayo, pero también estamos en un proceso de las canciones paralelo al ensayo, de la puesta en escena y eso. Estamos queriendo afinar bastante ese aspecto de la banda, porque sentimos que hay cosas que pueden mejorar y está bueno. Es un proceso extra, si se quiere. Ahora miramos nuestros movimientos, cómo nos paramos en el escenario.

T.B.: Los visuales, la parte técnica y el equipo que precisás para un festival tan grande.

B.C.: Es un montón de laburo, la verdad. No es solo ir y tocar bien, porque para que suene bien tenés que tener un montón de cosas solucionadas desde antes, y nosotros también estamos bastante involucrados en todo ese proceso. Pero nos encanta porque está buenísimo poder ir a tocar a un escenario así de grande, con esos artistas tan copados y ese público.

G.S.: La propuesta del festival está buenísima. Nosotros también estamos en un proceso de desprendernos de la idea de banda de rap, por lo menos a la percepción general del público. Estamos en ese proceso desde hace un tiempo, y este tipo de festivales creo que colaboran con eso. No estamos haciendo solo rap, es parte de un proceso que llevamos. Entonces nos viene ideal el formar parte de este festival, creemos que le va a sumar a la banda.

¿No se sienten más representados por el rap?

G.S.: Yo rapear pienso que voy a rapear siempre, pero es una herramienta. 

T.B.: Queremos tocar más con instrumentos, que siempre lo hemos hecho, pero es algo que tenemos un poco pendiente.

B.C.: Lo decimos un poco porque hay una percepción de gran parte del público de que ir a un show nuestro es ir a cabecear y nada más. Y en realidad, hace pila que estamos haciendo otra música también, y la gente la ha acogido muy bien. Está bueno que la percepción del público sea la realidad actual de la banda. Es más amplio que solo eso.

T.B.: Claro, a veces por ejemplo nos preguntan si podemos improvisar —que es algo muy del rap— pero nosotros en verdad nunca lo hicimos. Nos damos cuenta de que nos siguen viendo así.

B.C.: La gente que ya te conoce sabe que no sos un clásico rapero, y que no todas las canciones son hip hop en cuanto al sonido y a las formas. Pero el público que recién nos conoció dice que somos una banda de rap, y de alguna manera estamos intentando reconstruir esa percepción. Todavía no hemos encontrado un título, "banda de música" es lo que mejor nos define.