Animal print, trajes de colores, Federico Klemm, rojo y dorado, una línea de bajo que, lejos de asumir un rol silencioso, se hace notar. El funk, lo elegante y lo kitsch bailando una coreografía que miraba al futuro. "Jaguar House" es solo uno de los hits con los que cuenta Illya Kuryaki, el dúo formado por unos jovencísimos Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur que patearon el tablero, llenándose de halagos, pero también de críticas. 

La relación entre Dante Spinetta y la música urbana se mantiene fuerte después de más de tres décadas de carrera, mezclando el funk y el rap con ritmos latinos. "Me hubiese sido más fácil ser rockero, me sale bien, pero no es lo que siento 100%", dice en entrevista con Latido BEAT. No importa si su apellido está incluido en las páginas doradas de la historia del rock argentino, la carrera de Dante tiene como faro la pasión. En una casa donde se escuchaban diferentes géneros musicales, los que más le llegaban los encontraba en discos de Prince, Michael Jackson y Herbie Hancock.  

¿Qué consejo le darías a ese joven Dante que arrancaba en la música?

Le diría, “seguí así y divertite, no te hagas problema”. Porque la música acomoda y, algunas veces, creo que los problemas que más he tenido han sido de verme muy apretado, por momentos económicamente y con hijos. En la época de El apagón, que tuve que empezar a hacer otras cosas aparte, como poner un programa de radio o hacer DJ sets. Pero siempre tuvo que ver con la música y creo que, al fin y al cabo, esos pasos que dí estuvieron buenos, porque el programa de radio que nos habíamos puesto se llamaba "La guerra del audio" y eran cuatro horas de puro hip hop y R&B, y para mucha gente fue clave. Al final estuvo bueno hacerlo. Entonces, relax y dale para adelante. Con ese amor, que es el fuego que voy siguiendo, ese latido. Mientras siga eso, no hay nada de lo que me pueda arrepentir porque está todo ligado al amor y a la pasión. Que pase lo que tenga que pasar, la vida es así.