El ranking, dado a conocer hoy en Buenos Aires, es elaborado anualmente desde el 2002 por la fundación alemana Konrad Adenauer y el portal de Internet de política latinoamericana Polilat.com.
El Índice de Desarrollo Democrático de América Latina (IDD-Lat) califica las condiciones básicas de democracia, el respeto de los derechos políticos y a las libertades civiles, la calidad institucional, la eficacia política y el poder efectivo para gobernar.
La medición de este año muestra que la región, en promedio, registró un avance del 1 por ciento respecto a 2008, aunque Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Paraguay no elevaron su puntuación.
Por el contrario, los que mejoraron su calificación son Argentina, Chile, Ecuador, México, Panamá, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.
Según el informe, los resultados del índice establecen "nuevamente una gran disparidad" en el comportamiento de los países, con sólo un 17 por ciento de naciones con un grado de alto desarrollo, un 28 por ciento que alcanza un nivel medio, mientras el 55 por ciento restante se ubica en la zona de bajo desarrollo democrático.
En la cima de la clasificación se sitúa Chile, con 10 puntos, seguido por Costa Rica (9,696) y Uruguay (9,262), países que desde hace siete años se alternan en el podio.
El segundo grupo, integrado por Panamá (7,191), México (6,490), Argentina (5,852) y Perú (5,587) sobresale por encima del promedio regional, que fue de 5,238 puntos. Les siguen Brasil (4,514) y Colombia (4,073).
El resto aparecen comprimidos en la escala de valoración con niveles bastante inferiores al promedio, con El Salvador (3,490), Ecuador (3,484), Guatemala (3,284) y Bolivia (2,593) en los últimos puestos.
El informe destaca que este año la búsqueda de desarrollo democrático de la región se dio en el contexto de la crisis global, que además de "poner en duda el modelo ético y moral del progreso económico, ha creado serias dificultades para el desarrollo de la región y ha profundizado la desigualdad existente".
"El fin de un ciclo de bonanza se evidencia en la caída de algunos indicadores y preocupa el impacto de desempleo y pobreza que puede ocasionar la crisis en buena parte de la economía latinoamericana", indica el documento.
Asimismo, apunta que la aparición de barreras comerciales y restricciones en los mercados "empieza a generar tensiones" al interior de los países y entre vecinos, "que acumulan nuevos y preocupantes desafíos para el desarrollo democrático regional".
En base a EFE